dimecres, 8 d’agost del 2012

Una de Góngora, cómo no...!!

Sras y Sres hoy les voy a cambiar estos versos por un bacadillo de queso o por un beso, que no sólo de pan vive el hombre...Y qué besos he recogido por Madrid con esta inocente argucia...Qué besos. !Qué labios! Y qué bocadillos de queso...


Luis de Góngora, Velázquez, Museo de El Prado.

Pero no es para menos porque estos versos situaron a un poeta conocido de vdes llamado Luis de Góngora en una situación parecida a la del poeta romano Ovidio Nasón que de una patada lo mandaron a la última ciudad romana perdida allà por el Mar Negro a causa de su osadía. Como dice Raúl del Pozo...

"Arrogante, nunca tuvo buen ojo ni para el naipe ni para el amigo. Lo fue del conde de Villamediana, que había enamorado a Isabel de Borbón, joven esposa de Felipe IV. Desenlace: el conde fue asesinado por un hombre que salió de los pórticos.



Góngora le rindió honor, jugándose lo que va dentro de la sotana:

«Mentidero de Madrid
 decidme, ¿quién mató al conde?
Ni se sabe, ni se esconde.
Sin discurso, discurrid:
dicen que le mató el Cid,
pues era el conde Lozano,
¡Disparate chabacano!
La verdad del caso ha sido
que el matador fue Bellido
y el impulso soberano».

Muchas gracias. Y así sin IVA, sin derechos de autor, sin techo, sin coche, sin televisión, sin brazcos , sin piernas, pero donde "nuevos brazos, nuevas piernas naceran de la carne talada, porque soy árbol talado que retoña, porque aún tengo la vida" (Miguel Hernández).

Muchas gracias Sras y Sres.



García Lorca y Walt Whitman. Una reflexión sobre la sexualidad humana.

Sras y Sres, esta noche les quiero presentar una reflexiuón sobre la sexualidad en base a la Oda a Walt Whitman, de Federico García Lorca.





Por el East River y el Bronx
los muchachos cantan enseñando sus cinturas,
con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo.



Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas
y los niños dibujaban escaleras y perspectivas.

Pero ninguno se dormía,
ninguno quería ser el río,
ninguno amaba las hojas grandes,
ninguno la lengua azul de la playa.

Por el East River y el Queensborough
los muchachos luchaban con la industria,
y los judíos vendían al fauno del río
la rosa de la circuncisión
y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados
manadas de bisontes empujadas por el viento.

Pero ninguno se detenía,
ninguno quería ser nube,
ninguno buscaba los helechos
ni la rueda amarilla del tamboril.

Cuando la luna salga
las poleas rodarán para turbar el cielo;
un límite de agujas cercará la memoria
y los ataúdes se llevarán a los que no trabajan.

Nueva York de cieno,
Nueva York de alambres y de muerte.
¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla?
¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo?
¿Quién el sueño terrible de sus anémonas manchadas?

Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman,
he dejado de ver tu barba llena de mariposas,
ni tus hombros de pana gastados por la luna,
ni tus muslos de Apolo virginal,
ni tu voz como una columna de ceniza;
anciano hermoso como la niebla
que gemías igual que un pájaro
con el sexo atravesado por una aguja,
enemigo del sátiro
enemigo de la vid
y amante de los cuerpos bajo la burda tela.

Ni un solo momento, hermosura viril
que en montes de carbón, anuncios y ferrocarriles,
soñabas ser un río y dormir como un río
con aquel camarada que pondría en tu pecho
un pequeño dolor de ignorante leopardo.

Ni un sólo momento, Adán de sangre, macho,
hombre solo en el mar, viejo hermoso Walt Whitman,
porque por las azoteas,
agrupados en los bares,
saliendo en racimos de las alcantarillas,
temblando entre las piernas de los chauffeurs
o girando en las plataformas del ajenjo,
los maricas, Walt Whitman, te soñaban.

¡También ese! ¡También! Y se despeñan
sobre tu barba luminosa y casta,
rubios del norte, negros de la arena,
muchedumbres de gritos y ademanes,
como gatos y como las serpientes,
los maricas, Walt Whitman, los maricas
turbios de lágrimas, carne para fusta,
bota o mordisco de los domadores.

¡También ése! ¡También! Dedos teñidos
apuntan a la orilla de tu sueño
cuando el amigo come tu manzana
con un leve sabor de gasolina
y el sol canta por los ombligos
de los muchachos que juegan bajo los puentes.

Pero tú no buscabas los ojos arañados,
ni el pantano oscurísimo donde sumergen a los niños,
ni la saliva helada,
ni las curvas heridas como panza de sapo
que llevan los maricas en coches y terrazas
mientras la luna los azota por las esquinas del terror.

Tú buscabas un desnudo que fuera como un río,
toro y sueño que junte la rueda con el alga,
padre de tu agonía, camelia de tu muerte,
y gimiera en las llamas de tu ecuador oculto.

Porque es justo que el hombre no busque su deleite
en la selva de sangre de la mañana próxima.
El cielo tiene playas donde evitar la vida
y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora.

Agonía agonía, sueño, fermento y sueño.
Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía.
Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades,
la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises,
los ricos dan a sus queridas
pequeños moribundos iluminados,
y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada.

Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo
por vena de coral o celeste desnudo.
Mañana los amores serán rocas y el Tiempo
una brisa que viene dormida por las ramas.

Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,
contra el niño que escribe
nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos
que beben con asco el agua de la prostitución,
ni contra los hombres de mirada verde
que aman al hombre y queman sus labios en silencio.

Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,
de carne tumefacta y pensamiento inmundo,
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño
del Amor que reparte coronas de alegría.

Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos
gotas de sucia muerte con amargo veneno.

Contra vosotros siempre,
Faeries de Norteamérica,
Pájaros de la Habana,
Jotos de Méjico,
Sarasas de Cádiz,
Apios de Sevilla,
Cancos de Madrid,
Floras de Alicante,
Adelaidas de Portugal.

¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!
Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores,
abiertos en las plazas con fiebre de abanico
o emboscadas en yertos paisajes de cicuta.

¡No haya cuartel! La muerte
mana de vuestros ojos
y agrupa flores grises en la orilla del cieno.

¡No haya cuartel! ¡Alerta!
Que los confundidos, los puros,
los clásicos, los señalados, los suplicantes
os cierren las puertas de la bacanal.

Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson
con la barba hacia el polo y las manos abiertas.
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.

Duerme, no queda nada.
Una danza de muros agita las praderas
y América se anega de máquinas y llanto.

Quiero que el aire fuerte de la noche más honda
quite flores y letras del arco donde duermes
y un niño negro anuncie a los blancos del oro
la llegada del reino de la espiga.



Este es el homenaje de Lorca a Walt Whitman y a la vez el manifiesto de su rechazo a la homosexualidad en la España de su tiempo sobre la que se alargaba todavía la sombra negra de Felipe II. Una homosexualidad que se sentía culpable y despreciada. La contrapartida a esta homosexualidad reprimida y criminalizada que plantea Lorca es la homosexualidad imposible, idealizada, "sin pecado concebida", del niño que escribe nombre de niña en su almohada."

Y ello porque Lorca no era homosexual. Lorca se enamoró de una mujer gitana cuando dijo en Granada :

Madrigal de verano.

Junta tu roja boca con la mía,
¡oh Estrella la gitana!
Bajo el oro solar del mediodía
morderá la manzana.

En el verde olivar de la colina
hay una torre mora,
del color de tu carne campesina
que sabe a miel y aurora.

Me ofreces en tu cuerpo requemado
el divino alimento
que da flores al cauce sosegado
y luceros al viento.

¿Cómo a mí te entregaste, luz morena?
¿Por qué me diste llenos
de amor tu sexo de azucena
y el rumor de tus senos?

¿No fue por mi figura entristecida?
(¡Oh mis torpes andares!)
¿Te dio lástima acaso de mi vida,
marchita de cantares?

¿Cómo no has preferido a mis lamentos
los muslos sudorosos
de un San Cristóbal campesino, lentos
en el amor y hermosos?

Danaide del placer eres conmigo.
Femenino Silvano.
Huelen tus besos como huele el trigo
reseco del verano.

Entúrbiame los ojos con tu canto.
Deja tu cabellera
extendida y solemne como un manto
de sombra en la pradera.

Píntame con tu boca ensangrentada
un cielo del amor,
en un fondo de carne la morada
estrella de dolor.

Mi pegaso andaluz está cautivo
de tus ojos abiertos;
volará desolado y pensativo
cuando los vea muertos.

Y aunque no me quisieras te querría
por tu mirar sombrío,
como quiere la alondra al nuevo día,
sólo por el rocío.

Junta tu roja boca con la mía,
¡oh Estrella la gitana!
Déjame bajo el claro mediodía
consumir la manzana.

Y como muestra este poema Lorca fue un personaje profundamente acomplejado a causa de su físico.



Lorca no se aceptaba físicamente y este rechazo de su propio cuerpo imposibilitaba toda relación sexual, tanto con hombres como con mujeres.

Lorca fue profundamente desgraciado en su vida íntima emocional y erótica. No pudo jamás disfrutar de los placeres de la cama.

No podía compartir porque su cuerpo desparecía cuando se entregaba. Se quedaba sin cuerpo. O peor aún su cuerpo se convertía en un campo minado.

Eso no quiere decir que no fuera capaz de recibir placer tipo "masaje con final feliz" por parte de hombres y/o mujeres. Pero eso no es sexualidad, claro.

Su propio cuerpo se levantaba como un muro entre él y su amante, y en vez de ser terreno para compartir era terreno minado.






divendres, 24 de febrer del 2012

Las mil y una noche

Després d'un temps de crisi i d'adaptació, ací me teniu de bell nou amb textes d'una nova cultura que, encara que tard, m'he adonat que també i molt especialment tinc la fortuna de dir que és la meua. Una nova cultura que més exactament se pot dir Les Tres Cultures que convivien en la Hispania musulmana del segle X.







així comença...


Las mil y una noche.

QUE LAS LEYENDAS DE LOS ANTIGUOS SEAN UNA LECCIÓN PARA LOS MODERNOS, A
FIN DE QUE EL HOMBRE APRENDA DE LOS SUCESOS QUE OCURRIERON A OTROS QUE NO SON
ÉL. ENTONCES RESPETARÁ Y COMPARARÁ CON ATENCIÓN LAS PALABRAS DE LOS
PUEBLOS PASADOS CON LO QUE A ÉL LE OCURRE, Y SE REPRIMIRÁ.

POR ESTO ¡GLORIA A QUIEN GUARDE LOS RELATOS DE LOS QUE FUERON LOS PRIMEROS COMO
LECCIÓN DEDICADA A LOS ÚLTIMOS!

1.-
“¡Oh buzo, que buscas ciegamente en las tinieblas de la noche y de la perdición!
¡Abandona esos penosos trabajos; la fortuna no gusta del movimiento!
¡Cesad, caprichos de la fortuna, y apiadaos de los hombres!

¡Qué tristeza! ¡Ninguna recompensa sobre la tierra es igual al mérito ni digna del esfuerzo realizado por alcanzarla!

¡Salgo de casa a veces para buscar candorosamente la fortuna; y me cuentan que la fortuna hace mucho que murió!

¿Es así, ¡oh fortuna!

¿Cómo dejas, a los sabios en la sombra, para que los necios gobiernen el mundo?

¡Oh poeta! ¡Nunca soplará a tu favor el viento de la fortuna!

¿Ignoras, hombre ingenuo, que ni tu pluma de caña ni las líneas armoniosas de tu escritura han de enriquecerte jamas?”

dimecres, 14 de desembre del 2011

VillancicoNo -Navideño.


La dama boba (fragmento), de Lope de Vega.
(Adaptación para la performance y música de Xisco Bernal.)

Amor, cansado de ver
tanto interés en las damas,
y que, por desnudo y pobre,
ninguna favor le daba
pasóse a las Indias,
vendió el ajaba
que más quiere doblones
que vidas y almas.

Trató en las Indias Amor
no con joyas, ni con sedas,
sino en ser sutil tercero
de billetes y de cartas.

Volvió de las Indias él,
cargadito de oro y plata,
que así el Amor bien vestido
ya interesaba  a las damas.

Paseó la Corte,  Amor,
con las joyas y las bandas.
Las damas, ¡cómo le miran!
y desta manera le hablan:

¿De do viene el caballero?
Viene de Panamá.

¿De do viene, de do viene?
Viene de Panamá.

Trancelín en el sombrero
cadenita de oro al cuello
las ligas con rapacejos
zapatos al nuevo uso
sotanilla a lo turquesco.

¿De do viene el caballero?
Viene de Panamá.


Oh que bien parece Amor
con las cadenas y galas
Que el solo dar enamora
porque es cifra de las gracias.
Niñas, doncellas y viejas
van a buscarle a su casa
más importunas que moscas,
en viendo que hay miel de plata.

Sobre cual le ha de querer
de vivos celos se abrasan
y alrededor de su puerta
unas tras otras le cantan:
¡Deja las avellanicas, moro
que yo me las varearé!

El Amor se ha vuelto godo
que yo me las varearé
puños largos cuello corto
que yo me las varearé
sotanilla y liga de oro
que yo me las varearé
sombrero y zapato romo
que yo me las varearé
habla mucho y da muy poco
que yo me las varearé
es viejo y dice que es joven
que yo me las varearé
Ya se descubrió los ojos
que yo me las varearé
Amor loco, Amor loco,
 yo por vos y vos por otro
que yo me las varearé

¡Deja las avellanicas moro
que yo me las varearé!(1,133)

_ _ _ _

divendres, 2 de desembre del 2011

La ocasión perdida, de Lope de Vega


La ocasión perdida, de Lope de Vega. (fragmento).

La burla de la retórica amorosa aparece también perfectamente clara en un pasaje de La ocasión perdida (1599-1603), de Lope de Vega en el que Hernandillo escucha el cortejo entre su amo Don Juan y una dama de palacio (Nota1). Obsérvese en el pasaje que vamos a citar, que mientras los nobles utilizan el vocabulario propio de la retórica del amor cortesano, en la que entremezclan conceptos como “fe”, “honor”, “esperanza” y “paciencia”, el lacayo Hernandillo replica lo siguiente, en un aparte:

¿Habrá algún hombre discreto
que a este amor no llame loco

o quien se tenga en tan poco
que quiera amar sin efeto?

Quien mete amor con fe,
con paciencia y esperanza,
no hay cosa si el viento alcanza
que más desatino dé.
……
¡Oh amantes llenos de enredos
De mentiras, de locuras,
De penas de desventuras,
De confusiones y de miedos!
Dicen que sin alma estan
Con los sentidos en calma,
Y mienten, que tienen alma,
Que de palabra la dan.
¡Ah vida de los lacayos!
Nuestro amor sí que es amor,
sin interés del honor,
sin traiciones , ni desmayos.
No hay más de que a mediodía
mi dama está en su fregado
Y dígole por un lado :
“!Vente a la noche Lucía!”.
Trae dos hermosas lonjas
(metáfora más que bella
d’esas dos fuentes de placer
que al caballero le ofrece
el cuerpo de la mujer)
dos hermosas lonjas
en vez de esperanza y fe
y vuélvese su mercé
con más obras que lisonjas.
Lleve el diablo estos amantes
Con su gusto de alfeñique (Nota2).
(La ocasión perdida, (1,85).


Notas.-
Nota1.-
“En contra de la opinión de Cotarelo, en su edición de la obra (NE VIII, p. xxi) quien habla de la “carencia de elemento cómico representado por el gracioso”, coincido con  Silverman cuando dice : Hernandillo is a fully-developed figura del donaire” (1,85).
Nota2.-
Alfeñique es una palabra que viene del idioma español en el continente europeo cuya primera etimología conocida se encuentra en la palabra sánscrita: phaṇita con la cual se alude al concentrado de guarapo; luego pasó al persa, del persa al árabe clásico como fānīd y de allí al árabe andalusí fa[y]níd con el artículo árabe al antepuesto. Entre los varios significados de la palabra alfeñique está el que describe a una pasta de azúcar utilizada para elaborar dulces tradicionales. Tal pasta de azúcar, una especie de turrón, suele ser amasada con aceite de almendras dulces” (http://es.wikipedia.org/wiki/Alfeñique).


Bibliografía.-
1.- Gómez, Jesus, 2006, La figura del donaire o el gracioso en las comedias de Lope de Vega, Ed. Alfar, Sevilla, OP 860 GOM fig, Biblio BPE-València.




divendres, 25 de novembre del 2011

Dos prólogos : W. Shakespeare & García Lorca.

Torne a poder veure els millors actors del cinema. Puc tornar a veure i a treballar diferents escenes d' Henry V de William Shakespeare en versió del gran actor y director Kenneth Charles Branagh.


Escena de la batalla d'Agincourt amb la fabulosa arenga del gran actor Kenneth Charles Branagh.

Pròleg :

[Henry V]




O for a Muse of fire, that would ascend

The brightest heaven of invention,

A kingdom for a stage, princes to act

And monarchs to behold the swelling scene!

Then should the warlike Harry, like himself,

Assume the port of Mars; and at his heels,

Leash'd in like hounds, should famine, sword and fire

Crouch for employment. But pardon, and gentles all,

The flat unraised spirits that have dared

On this unworthy scaffold to bring forth

So great an object: can this cockpit hold

The vasty fields of France? or may we cram

Within this wooden O the very casques

That did affright the air at Agincourt?

O, pardon! since a crooked figure may

Attest in little place a million;

And let us, ciphers to this great accompt,

On your imaginary forces work.

Suppose within the girdle of these walls

Are now confined two mighty monarchies,

Whose high upreared and abutting fronts

The perilous narrow ocean parts asunder:

Piece out our imperfections with your thoughts;

Into a thousand parts divide on man,

And make imaginary puissance;

Think when we talk of horses, that you see them

Printing their proud hoofs i' the receiving earth;

For 'tis your thoughts that now must deck our kings,

Carry them here and there; jumping o'er times,

Turning the accomplishment of many years

Into an hour-glass: for the which supply,

Admit me Chorus to this history;

Who prologue-like your humble patience pray,

Gently to hear, kindly to judge, our play.





Oh quien tuviese una musa de fuego.
que quisiera subir conmigo al deslumbrante cielo de la invención :
un reino por teatro, príncipes como actores,
y reyes contemplando el sublime escenario
Y entonces, el guerrerro Rey Enrique, tal como es,
vestiría la armadura de Marte, y sujetos a sus pies,
como una fiera jauría, el hambre, las espadas y el fuego,
se someterían para servirle.

Pero perdonadme todos,
perdonadme el simple y atrevido ingenio
que ha osado traer a estas indignas tramoyas
tan grande historia.

¿Cómo podría este pequeño  escenario albergar los vastos campos de Francia?
¿Cómo pordríamos meter en este pequeño círculo de madera la multitud de cascos galopantes que hicieron temblar hasta los mismos cielos de Agincourt?

Pero perdonadme de nuevo,
pues de estas tan grandes cosas se ha de encargar vuestra imaginación.
Han de ser vuestros pensamientos los que vistan a los reyes y los lleven de aquí para allá a través de los tiempos.
Ha de ser vuestra imaginación la que vierta en el pequeño vaso de una hora lo acontecido durante tanto tiempo .
Permitidme, os lo ruego,  ser el narrador de esta historia, y que a modo de prólogo, os pida humildemente vuestra paciencia, que escucheis con atención y juzqueis con generosidad…
¡nuestra obra!


COMEDIA SIN TITULO,  de Federico García Lorca
(Adaptación para la performance de Xisco Bernal)


Señoras y señores, hoy no voy a levantar el telón para distraerles con un juego de palabras amables, ni con un panorama donde aparece una casa en la que nada ocurre pero donde dirige el teatro todas sus luces para hacernos creer que la vida es eso. No. El poeta, esta noche, va a tener, no el gusto, sino el dolor de mostrarles un pequeño rincón de realidad.

Ver la realidad es difícil, mostrarla, mucho más. Es predicar en desierto.

Sobre todo a vdes, gentes de la ciudad, que vivís en la más pobre y triste de las fantasías, buscando caminos para no enterarse de nada. Cuando sopla el viento, para no entender lo que dice, acuden a los conciertos; para no ver los ríos de lágrimas  que bajan por las calles cubren de encajes las ventanas; para poder dormir tranquilos y acallar al perenne grillo de la conciencia, inventan las casas de caridad.

Esta noche la realidad empieza porque el autor no quiere que se sientan vdes en el teatro sino en la mitad de la calle. Y no quiere, por tanto, hacer poesía, ritmo o literatura, sino solo enviar un mensaje directo a sus corazones.

El autor sabe hacer versos, los ha hecho, a mi juicio, bastante buenos, y no es mal hombre de teatro, pero ayer me dijo que en todo arte había una mitad de artificio que le molestaba, y que no quería traer aquí el perfume de los lirios blancos o las columnas salomónicas turbias de palomas de oro.
El olor de los lirios blancos es agradable, pero yo prefiero el olor del mar. Yo podría decir que el olor del mar mana de los pechos de las sirenas, y mil cosas más, pero ahora lo que importa es que el mar sigue llamando desde sus costas en espera de nuevos náufragos, de nuevos ahogados. ¡Esto es lo que nos importa!

Pero, díganme, por favor. ¿Cómo puedo traer el olor del mar a ésta sala o inundar de estrellas el patio de butacas?

dilluns, 14 de novembre del 2011

Record de Vicent.



Record de Vicent.
Homenatge a Vicent Andrés Estellés.
(Adaptació per la performance de
 Xisco Bernal dels poemes “Un entre tants”, “Els amants”, “El vi”, Sonets a Jacqueley,  Animal de records i Flèrida (2) d’En V.A. Estellés.)

Sras i Srs aquí está Xisco Bernal, lleno de versos y el estómago vacío, por si alguno de vdes tiene a bien cambiarle un verso por un bocadillo o por un beso, - que no sólo del pan vive el hombre, ni la mujer -, mientras se piensan porqué cambiar si por un beso o por un bocadillo de queso les voy cantando los versos que traigo hoy para cambiar. Hoy los versos vienen de Burjassot, de un poeta que es

                                    Un entre tants
Un poeta que diu que

No hi havia a València dos amants com nosaltres
feroçment s'estimem des del matí a la nit.
No hi havia a València dos cames com les teues.
Dolçament les recorde amb els ulls plens de llàgrimes,
amb una terranyina de llàgrimes als ulls.
On ets? On són les teues adorables cames?
Recórrec l'Albereda, aquells llocs familiars.
                               Creue les nits. Evoque les baranes del riu.

Un poeta que diu que
No podia faltar el vi damunt la taula.
Una solemnitat, un ritus que venia
des de la nit, desde la nit fosca de la caverna.
una litúrgia que encenia la taula,
que encenia la casa, que encenia la vida.


Que diu
Animal de records, lent i trist animal,
ja no vius, sols recordes.  Ja no vius, sols recordes
haver viscut alguna volta en alguna lloc.
O
Jacqueley mon amour, així comença aquest llibre que du el teu nom.
Vibren entre les sil·labes els teus pits. No m’ho digues. T’ho dic.
Aquest llibre és un llibre immensament trist, com ho fou la nit
que et vaig conèixer, jackeley, avances guiada per un déu tenebrós
i et veig i t’estime, i en veure’t estime el teu cos esvelt i és
benigne, aquella boca potser gran, cpom una ferida d’amor i els teus
ulls negres, plens d’ales, i els teus cabells oliosos i negres mai
no havia conegut la bellesa, diria amb paraules de shakespeare.

Un poeta del que sabem moltes coses però no pas la seua edat
 ” jo vaig naixer el dia que et vaig posar-te la ma
 entre les cuixes al Metropol.
 M’has preguntat qual és la meua edat;
tu has de saber molt be qual és la meua edat”.
I que diu 
Els diumenges hi havia la llibertat del ball,
ball suorós i espés, en el vell magatzem,
l’ambient irrespirable d’entrecuix i polles,
les brafades de sexe, els rots de llimonada,
aquells balls setmanals fomentats per les falles, (…)”

per les falles de la posguerra.

O també:
Hi ha un orb, les mans del qual et saben de memòria,
coneixen de memòria les sinuositats
amables del teu cos, els febrils llocs secrets,
coneixen el volum dolç de la teua sina
i saben com extraure-li tota la seua música,
com en aquella frase, llarguíssima, mortal,
de certa simfonia –recorda’t-  de Beethoven.”
Que diu :
La recatada gràcia dels Jardins dels Serrans,
quan el vespre era com un llençol eixugant-se
–de nit, hi havia allí la clandestinitat,
els homosexuals més pobres de València,
les prostitutes sense carnet, les “amateurs”-.

I que diu, finalment :
“Res no m'agrada tant
com enramar-me d'oli cru
el pimentó torrat, tallat en tires.
Cante llavors distret, i raone amb l'oli cru i els productes de la terra.”