Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca.
tación para la performance de Xisco Bernal, como homenaje al torero Antoñete, el del mechón blanco, el torero de Madrid. Porque un torero, desde Lorca, siempre muere a las cinco de la tarde.)
CUERPO PRESENTE.
La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin aguas curvas ni cipreses helados.
La piedra acoge simientes y nublados,
y esqueletos de alondra y lobos de penumbra.
Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿Qué pasa? Contemplad su figura.
Ya se acabó. La lluvia entra por su boca.
El aire como un loco entre su pecho hundido,
Aquí quiero ver yo a los hombres de voz dura.
Esos que doman a los caballos y a los ríos;
a los que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de soles.
Aquí quiero verlos yo. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Que me enseñen por dónde está la salida
para este capitán prisionero de la muerte.
Que me enseñen un llanto que sea como un río
de dulces nieblas y profundas orillas,
Que sea un llanto perdido en la plaza redonda de la luna.
Que sea una como niña doliente.
¡Que no le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre a la muerte que lleva!
¡Vete, Ignacio, no sientas el bramido caliente!
LA COGIDA Y LA MUERTE.
(un coro en vivo o grabado, repite lentamente, gravemente, en voz muy baja pero in crescendo “a las cinco de la tarde/eran las cinco en punto de la tarde” hasta “el gentío rompía las ventanas”.)
Eran las cinco de la tarde,
las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana.
La espuerta de cal estaba preparada.
Lo demás era muerte y solo muerte.
El viento se clavó en los algodones.
El óxido sembró cristal y níquel.
Ya luchan la paloma y el leopardo.
Y el muslo con el muslo desolado.
Comienzan los sones del bordón.
Los campanarios ya redoblan a muerte.
En las esquinas los grupos de silencio.
¡Nosotros solos corazón arriba!
El sudor frío fue llegando
y la plaza se cubrió toda de rojo.
La muerte sembró muertes en la herida.
Eran las cinco de la tarde.
Las cinco en punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es la cama.
Huesos y flautas suenan en su oído.
El toro ya mugía por su frente.
El cuarto se irisaba de agonía.
Ya viene a lo lejos la gangrena.
Trompa de lirio por las verdes ingles.
Las heridas quemaban como soles
y el gentío rompía las ventanas.
A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
LA SANGRE DERRAMADA.
¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.
¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
Los de blancura pequeña!
¡Que no quiero verla!
La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
deramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
mitad muerte, mitad piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.
¡Que no quiero verla!
Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscó su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró la sangre abierta.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!
No se cerraron sus ojos
cuando vio la muerte cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas,
mayorales de pálida niebla.
que gritando a los toros celestes,
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazón tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué gran serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tinieblas!
Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.
¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
no hay golondrinas que la beban,
que no hay escarcha de luz que la enfríe,
ni canto ni diluvio de azucenas,
ni cristal que la cubra de plata.
No.
¡Yo no quiero verla!
ALMA AUSENTE.
No te conoce el toro ni la higuera,
ni los caballos ni las hormigas de tu casa.
No te conoce el niño, ni la tarde,
porque te has muerto para siempre.
No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
Vendrá el otoño con sus caracolas,
Con sus uvas de niebla y sus monjes agrupados,
pero nadie te querrá mirar a los ojos,
porque te has muerto para siempre.
Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca.
La tristeza de tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Mientras tanto yo canto tu elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa suave y triste por los olivos.
INTERRUPCIONS : actuacions-performances amb textos de teatre i poesia a bars cafeteries i restaurants. temps màxim 5/10 minuts.
dimecres, 26 d’octubre del 2011
dilluns, 10 d’octubre del 2011
I per fí en Mallorca!
I a la fí estic treballant les interrupcions a Mallorca! Bo, no a tota Mallorca. A la Posada de Bellver no em deixarem estrenar-me. És una llàstima perquè és un lloc amb molt d'encís. Hi havia però un tufillo a l'antic règim...Vaig fer-li un petit homenatge a Jovellanos tot just haver baixat del Castell de Bellver. Vaig sentir Martín, un guitarrista de primera i la veu de Nema. Un altre dia será. ... A Sa Botiga de Buffon's, Oscar se quedà penjat desprès de veure els meus vídeos. Massa fort pel que s'hi veu. Ja ho dic des de sempre sóc pollastre de granja.
Ara estic preparant ja una obra 'amb tela' els Sonnetti Lussuriosi de l'Aretino - musicats per Michael Nyman -. Fins ara - 20 dies, certament amb alguns problemes - 20 dies però m'han fet falta per retomar el pols desprès de l'estiu a Madrid.
La primera actuació va ser a València (link).
Ara estic preparant ja una obra 'amb tela' els Sonnetti Lussuriosi de l'Aretino - musicats per Michael Nyman -. Fins ara - 20 dies, certament amb alguns problemes - 20 dies però m'han fet falta per retomar el pols desprès de l'estiu a Madrid.
Sonnetti
Lussuriosi, de Pietro Aretino.
(Adaptació per la
performance de Xisco Bernal, Binissalem, octubre de 2011)
(Dir els dos primers versos en
italià i continuar en català/castellà).
Fottiamci,
anima mia, fottiamci presto,
poi
che tutti per fotter nati siamo;
e
se tu il cazzo adori, io la potta amo:
e
saria il mondo un cazzo senza questo.
e
spingi dentro il cazzo a poco a poco.
Alza
ben questa gamba e fà buon gioco,
poi
mella senza far reputazione.
Quest'e
colui che puo far felice,
quest'e
un cazzo proprio da imperatrice,
questa
gemma val piú ch'un pozzo d'oro.
O
'l metterete voi?, dítel di grazia,
dietro
o dinanzi? Io lo vorei sapere.
Perché?,
farotti io forse dispiacere
se
ne 'l cul me lo caccio per digrazia?
essendo
in potestà mia fottervi adesso,
avervi
il cazzo nella potta messo,
del
cul non mi facendo carestia.
-
O donna, io no vo' far questo peccato,
Quest'è un cibo da prelato
c'hanno il gusto perduto sempre mai.
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Xisco Bernal
dimecres, 5 d’octubre del 2011
Centenari de Jovellanos. Mallorca, 2011.(en construcció)
I aquí a Mallorca alguns no volem deixar passar aquesta data històrica de la lluita per la llibertat de pensament i acció. Jovellanos va ser un eixemple que alguns volem imitar. Amb el risc d'acabar empressonats com ell.
Diumenge propassat me demaná la documentació la policia local de Palma de Mallorca i m'interrompiren una declamació poètica d'un fragment de La vida es sueño, de Calderon de la Barca, perquè suposadament molestava els clients de la marisqueria.
Gràcies, Alta Mar per la teua anotació. La seguim alerta.
Aquí anote la meua performance de La Vida es Sueño (diáleg entre Cotaldo i Clarín, Acte 2n) que estrene en Mallorca en el seu honor:
A En Busca de Goya, comente el retrato de Jovellanos per Goya.
Diumenge propassat me demaná la documentació la policia local de Palma de Mallorca i m'interrompiren una declamació poètica d'un fragment de La vida es sueño, de Calderon de la Barca, perquè suposadament molestava els clients de la marisqueria.
Gràcies, Alta Mar per la teua anotació. La seguim alerta.
Aquí anote la meua performance de La Vida es Sueño (diáleg entre Cotaldo i Clarín, Acte 2n) que estrene en Mallorca en el seu honor:
(Clotaldo amb veu greu i autoritària.
Clarín, – més difícil – veu de buffó.)
CLOTALDO: A quien sabe discurrir,
2028
así, es bien que se
prevenga
una estancia, donde tenga
harto lugar de argüir.
Éste es el que
habéis de asir
y en ese cuarto encerrar.
CLARÍN: ¿Por qué
a mí?
CLOTALDO: Porque ha de
estar
guardado en prisión
tan grave,
Clarín que secretos
sabe,
donde no pueda sonar.
CLARÍN: ¿Yo, por
dicha, solicito
dar muerte a mi padre? No.
¿Arrojé del
balcón yo
al Icaro de poquito?
¿Yo muero ni
resucito?
¿Yo sueño o
duermo? ¿A qué fin
me encierran?
CLOTALDO: Eres Clarín.
CLARÍN: Pues ya digo que
seré
corneta, y que callaré,
que es instrumento ruín.
2047.(1,159).
Bibliografía.-
-1.-De
la Barca, Calderón, La vida es sueño, edición
de Ciricaxco Morón, Cátedra, T CAL, Biblio
Artesana, Palma de Mallorca.
A En Busca de Goya, comente el retrato de Jovellanos per Goya.
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Xisco Bernal
dimarts, 20 de setembre del 2011
Performance a la Nit de l'Art_2011 de Palma de Mallorca. (en construcció)
Encara no m'havia enverinat amb eixa aigua que surt tan blava i fotogènica a les cales de Mallorca. Uns dies desprès en posarien la boca com un personatge de Goya, dels més grotescos. Vull dir que se me va ocòrrer netejar les dent amb aigua tot just de voreta mar. sí allí on segurment romanen les bacteries més actives i concentrades de la platja, - allí on juguen els infants i fan encissats els el seus castells d'arena -. I eixa aigua me va deixar un bon exèrcites de bactèries i microoganismes dispossat a penetrar en tots els buits i recovecos deixats per caries mal curades i empastes que hn anant perdent matèria. En fi tot un munt de covetes que els enjuages me 'ermeten mantindre netes tot al llarg de l'any però on l'aigua de la mar s'hi fa més forta que jo. eixa aigua que desprès de tot un estiu en Madrid vaig agafar en tant de goig. I vaig agafar una infecció bucal que te cagues.
A més a més, no me trobava molt en forma. Vaig passetjar pels carrers de la Pelaires. A la fi m'hi vaig decidir per uns locals amics on sempre quedes be, més que per tu mateix per l'acollidoria del públic. I allí me vaig estrenar en Palma. En vista de què no va anar del tot malament vaig anar desprès a Es Baluard. Allí me vaig tumbar en la barana del castell i s'en van passar les hores. Res de res. Altres hi foren detinguts per fer el que jo pensava fer. Res més que els indignats i Buazá fent-se la punyeta. Menos mal...Allí estava nomès que que el gran Bauzá. Els performers que hi actuaren acabaren presó. Jo encara estic lliure - ells també nomès va ser qüestió d'unes hores -. Però amb la boca fotuda i una medicació que me deixa tronco total.
A més a més, no me trobava molt en forma. Vaig passetjar pels carrers de la Pelaires. A la fi m'hi vaig decidir per uns locals amics on sempre quedes be, més que per tu mateix per l'acollidoria del públic. I allí me vaig estrenar en Palma. En vista de què no va anar del tot malament vaig anar desprès a Es Baluard. Allí me vaig tumbar en la barana del castell i s'en van passar les hores. Res de res. Altres hi foren detinguts per fer el que jo pensava fer. Res més que els indignats i Buazá fent-se la punyeta. Menos mal...Allí estava nomès que que el gran Bauzá. Els performers que hi actuaren acabaren presó. Jo encara estic lliure - ells també nomès va ser qüestió d'unes hores -. Però amb la boca fotuda i una medicació que me deixa tronco total.
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Nit de Art,
Palma de Mallorca
dijous, 15 de setembre del 2011
Interrupcions a Mallorca.
Després d'haver renunciat a actuar en Madrid per falta de temps me decideix a Interrumpir en Mallorca tot aprofitant la Nit de l'Art d'aquesta nit - 15 de setembre -. Un event no previst però que me permetrà oferir als visitants de museus i galeries el meu monòleg sobre la falsificació de l'art (1)
"Sras y Sres,
i alguna altra sorpreseta.
(1) Este monólogo está basado en el escrito "La Pirámide de las Falsedades"
"Sras y Sres,
Siempre me han llamado la atención
ciertos cambios en los nombres de las obras de arte. Nadie ignora la
importancia del arte en la formación de la mirada, de la
estética, de la ética - de lo socialmente aceptable - y
del pensamiento.
Porqué piensan vdes que "Las
señoritas de Aviñón" de Pablo Picasso, -
una de las obras que marcan un antes y un después en la
historia del arte - originalmente "Las prostitutas de la calle
Avinyó", del barrio chino barcelonés? El tema de
la prostitución..., el sexo....
¿Y qué me dicen de la "La
Divina Comedia"? No fue divina para Dante Alighieri, sino
simplemente “La Comedia” una comedia especialmente humana.
¿Seguimos?
Pero insisto ¿porqué el
cambio de nombre?
Ahora vamos un poco más allá.
Vamos a la falsificación de un personaje. Un personaje clave
en la historia de la literatura. Un personaje clave de William
Shakespeare: "Hamlet".
Shakespeare no creó un Hamlet
melancólico y de tendencias suicidas como nos lo presentan los
teatros. Hamlet era un personaje revolucionario. Que como un servidor
de vdes les dice "La conciencia nos hace cobardes a todos “y
“la reflexión empalidece el impulso de la acción” (
"conscience doth make cowards of us all")."
Pero volviendo al mundo del arte. Rodin
no creó a ningún pensador, Rodin esculpió un
poeta. Y así se llamaba originalmente la famosa escultura
destinada a la Puerta del Infierno que por cierto nunca llegó a
construirse. La iconografía se refiere curiosamente a esa
Comedia que ya hemos visto que no era nada divina en orígen.
Sirva este pequeño discurso como
reflexión acerca de un robo del arte que nadie denuncia y contra el
que es difícil protegerse. Porque a diferencia de los
expoliadores de tumbas y de los ladrones de arte lo hacen a la luz
del día y sin temor a nada. Protegidos por las autoridades y
legalmente.
(Pasar hojas de firmas. Y mientras paso las
firmas...)
Y qué me dicen de una exposición
del gran Leonardo da Vinci, de sus máquinas en la que figura
un gran cartel que dice “No tocar”.
Sí, sres y sras una
exposición de las máquinas del genio del experimento que dice "No tocar". ¿No les parece ofensivo
para el gran genio del Renacimiento?"
Y que me dicen de aquellos visitantes de los museos a los que no les dice nada Picasso, Dalí o Miró. ¿Es por culpa de ellos o a causa de la exposición funeraria del museo? Porque cómo puede nadie entender a ciertos autores fundamentales en la Historia del Arte de la manera tan simple y obsoleta como yacen en las salas de los museos."
i alguna altra sorpreseta.
(1) Este monólogo está basado en el escrito "La Pirámide de las Falsedades"
dimarts, 12 de juliol del 2011
Interrumpir en Madrid es más que interrumpir.
Primera actuación en Madrid.
Porque Madrid sobre todo es tertulia.
Se me ocurrido hacer un mix de dos poemas bellísimos. “El herido” de Miguel Hernández y el poema del amor de Apolo i Dafne de las Metamorfosis de Ovidio, Libro I,452. La verdad no es que se me ha ocurrido, como les he dicho. La verdad es doble. En la parte personal porque sin meterle “El herido” por medio, soy incapaz de representar el poema de Apolo y Dafne. Porque ese poema no lo puedo representar, porque es el poema de mi tragedia en la vida. Y sólo abriéndome la herida con Miguel Hernández y gritando «!Miradme estoy herido! Decidme, ¿quién no fue herido?» - como un grito de cante jondo, de vida y de muerte, como una cornada del torito de la luna -, soy capaz de ponerle voz al poema de Ovidio. Y que me perdone Miguel por hacer de amor, un poema social y de guerra. Y yo sé que me perdona porque todo él es amorosamente nuestro.
Por otro lado me he dado cuenta de la importancia de la tertulia en Madrid, - gracias al libro de Luis Antonio de Villena “Madrid, diario íntimo, sublime y canalla de la villa y corte” -, y he cambiado mi tono de interpretación ,haciendome – lo intento - como un tertuliano más de esa tertulia amistosa que se recrea en las mesas de las terrazas y de los cafés en Madrid, y aunque no lo parece a primera vista, consituye un ritual social más importante y cultivado con más pasión que en otras ciudades. Hasta el tapeo es una tertulia más antes de la comida. Otra tertulia necesaria. No ves a nadie tapeando solo. A nadie sentado solo en la terraza.
Por eso aquí, más que en ningun otro sitio son «interrupciones» lo que estoy haciendo.
El primer Amor de Apolo fue Dafne, hija de Peneo. Libro I,452
Pero no fue un Amor que produjo el azar, como suele ocurrir,
sino la cruel ira de Kupido.
«¿Qué haces pequeño lascivo ?»
Le espetó Apolo viendo a Kupido jugando con su arco,
y todavía ebrio por su triunfo sobre la serpiente Pitón.
«¿Qué haces pequeño lascivo jugando con armas de valientes?
«Tu arco atravesará todas las cosas, querido Apolo,
pero el mío te atravesará a tí.»
Le respondió el hijo de Venus.
Y batiendo sus pequeñas alas se elevó rápido por los aires.
Ya en su fortaleza del Parnaso prepara Kupido dos saetas
de efectos contrarios : una provoca el Amor,
la otra lo rehuye.
Con la que provoca el Amor, hiere Kupido la médula de Apolo,
con la que hace huir, hiere a Dafne.
Al punto Apolo se enamora.
Dafne huye del Amor.
Apolo anda ya enamorado y al ver a Dafne desea unirse a ella.
Pero Dafne huye.
Se abrasa el dios como la paja separada de la espiga.
Todo su corazón arde en llamas.
Pero se alimenta de la esperanza de un Amor estéril.
Pero disculpen. Aprovechándome de la atención que me dispensan me gustaría recordarles con Miguel Hernández :
Por los campos luchados se extienden los heridos.
Y de esa extensión de cuerpos luchadores
salta un trigal de chorros calientes.
La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo.
Y las heridas suenan igual que caracolas,
cuando llevan la celeridad de vuelo, la esencia de las olas.
La sangre huele a mar, sabe a mar sabe a bodega.
A bodega de mar, a bodega de vino bravo, que estalla allí donde el herido palpitante se anega, florece, se halla.
Pero volvamos con Apolo, que también anda herido.
Apolo observa cómo cuelga el cabello por el cuello de Dafne.
Descuidado. Sin acicalar.
¿Mejoraría si se lo arreglara?
Como brillan las estrellas...¡Sus ojos brillan más que el fuego!
Sus labios ... piden algo más que la mirada...
Sus dedos, sus manos, sus brazos, sus piernas
desnudas...hasta más de la mitad.
Lo que queda oculto, se imagina aún mejor...
Pero Dafne huye y no se detiene ante quien la llama.
La huída misma aumenta su belleza.
El viento desnuda su cuerpo.
Soplos contrarios desvelan su vestido en todas direcciónes.
«¡Oh ninfa, hija de Peneo, ¿Porqué huyes? ¡Quédate, te lo suplico!
No te persigue un enemigo. Huyes como un cordero
del lobo, como la cierva del león, como del águila
huyen las palomas con alas temblorosas.
¡Ay de mí! ¡Sólo a causa del Amor te sigo!»
Apolo se disponía a seguir hablando pero huye Dafne
en temerosa carrera y lo deja con la palabra en la boca.
Pero quien persigue es más rápido
ayudado por las alas del Amor.
No da tregua.
Acosa la espalda de la fugitiva y llega con su aliento
hasta la punta de los cabellos, extendidos a causa de la carrerra.
Agotada, palidece Dafne y vencida por el esfuerzo, dice,
mirandose reflejada en las aguas de su padre, el gran río Peneo:
«¡Ayúdame, padre, si es verdad que los ríos sois divinidades,
echa a perder mi belleza, ... que demasiado ha gustado!»
Apenas acabada su plegaria, un pesado sopor invade sus miembros.
Una delgada corteza ciñe su tiernos pechos.
Sus cabellos crecen como hojas.
Sus brazos como ramas.
Sus pies antes tan poco veloces, se transforman en perezosas raíces.
En lugar de su rostro queda una copa :
pero permanece en ella la belleza...
Y aún así es amada por Apolo, que apoya su diestra en el tronco
y siente todavía temblar sus pechos bajo la nueva corteza.
La abraza. La besa.
Esquiva es, sin embargo, a sus besos, la madera.
«Ya que no puedes ser mi esposa, seas al menos mi árbol.
Estarás por siempre ceñida a mi cabeza. ¡Oh laurel!
Y te cantará mi cítara. ¡Te tendrá mi aljaba!
Serás acompañante de los héroes cuando celebren sus triunfos delante del Capitolio.»
Así que acabó de hablarle, asintió el laurel con sus ramas recien formadas,
y parecía que la copa se movía como una cabeza.
¡Miradme herido estoy!
¡Pero necesito más vidas!
¡La que tengo es poca para la gran cantidad
de sangre que he de perder por cada herida!
Decidme..., ¿quién no fue herido?
¡Ay de quien no esté herido!
¡Ay de quien no se haya sentido nunca herido por la vida!
¡Ay de quien no se haya sentido nunca alegremente herido!
Porque Madrid sobre todo es tertulia.
Se me ocurrido hacer un mix de dos poemas bellísimos. “El herido” de Miguel Hernández y el poema del amor de Apolo i Dafne de las Metamorfosis de Ovidio, Libro I,452. La verdad no es que se me ha ocurrido, como les he dicho. La verdad es doble. En la parte personal porque sin meterle “El herido” por medio, soy incapaz de representar el poema de Apolo y Dafne. Porque ese poema no lo puedo representar, porque es el poema de mi tragedia en la vida. Y sólo abriéndome la herida con Miguel Hernández y gritando «!Miradme estoy herido! Decidme, ¿quién no fue herido?» - como un grito de cante jondo, de vida y de muerte, como una cornada del torito de la luna -, soy capaz de ponerle voz al poema de Ovidio. Y que me perdone Miguel por hacer de amor, un poema social y de guerra. Y yo sé que me perdona porque todo él es amorosamente nuestro.
Por otro lado me he dado cuenta de la importancia de la tertulia en Madrid, - gracias al libro de Luis Antonio de Villena “Madrid, diario íntimo, sublime y canalla de la villa y corte” -, y he cambiado mi tono de interpretación ,haciendome – lo intento - como un tertuliano más de esa tertulia amistosa que se recrea en las mesas de las terrazas y de los cafés en Madrid, y aunque no lo parece a primera vista, consituye un ritual social más importante y cultivado con más pasión que en otras ciudades. Hasta el tapeo es una tertulia más antes de la comida. Otra tertulia necesaria. No ves a nadie tapeando solo. A nadie sentado solo en la terraza.
Por eso aquí, más que en ningun otro sitio son «interrupciones» lo que estoy haciendo.
El primer Amor de Apolo fue Dafne, hija de Peneo. Libro I,452
Pero no fue un Amor que produjo el azar, como suele ocurrir,
sino la cruel ira de Kupido.
«¿Qué haces pequeño lascivo ?»
Le espetó Apolo viendo a Kupido jugando con su arco,
y todavía ebrio por su triunfo sobre la serpiente Pitón.
«¿Qué haces pequeño lascivo jugando con armas de valientes?
«Tu arco atravesará todas las cosas, querido Apolo,
pero el mío te atravesará a tí.»
Le respondió el hijo de Venus.
Y batiendo sus pequeñas alas se elevó rápido por los aires.
Ya en su fortaleza del Parnaso prepara Kupido dos saetas
de efectos contrarios : una provoca el Amor,
la otra lo rehuye.
Con la que provoca el Amor, hiere Kupido la médula de Apolo,
con la que hace huir, hiere a Dafne.
Al punto Apolo se enamora.
Dafne huye del Amor.
Apolo anda ya enamorado y al ver a Dafne desea unirse a ella.
Pero Dafne huye.
Se abrasa el dios como la paja separada de la espiga.
Todo su corazón arde en llamas.
Pero se alimenta de la esperanza de un Amor estéril.
Pero disculpen. Aprovechándome de la atención que me dispensan me gustaría recordarles con Miguel Hernández :
Por los campos luchados se extienden los heridos.
Y de esa extensión de cuerpos luchadores
salta un trigal de chorros calientes.
La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo.
Y las heridas suenan igual que caracolas,
cuando llevan la celeridad de vuelo, la esencia de las olas.
La sangre huele a mar, sabe a mar sabe a bodega.
A bodega de mar, a bodega de vino bravo, que estalla allí donde el herido palpitante se anega, florece, se halla.
Pero volvamos con Apolo, que también anda herido.
Apolo observa cómo cuelga el cabello por el cuello de Dafne.
Descuidado. Sin acicalar.
¿Mejoraría si se lo arreglara?
Como brillan las estrellas...¡Sus ojos brillan más que el fuego!
Sus labios ... piden algo más que la mirada...
Sus dedos, sus manos, sus brazos, sus piernas
desnudas...hasta más de la mitad.
Lo que queda oculto, se imagina aún mejor...
Pero Dafne huye y no se detiene ante quien la llama.
La huída misma aumenta su belleza.
El viento desnuda su cuerpo.
Soplos contrarios desvelan su vestido en todas direcciónes.
«¡Oh ninfa, hija de Peneo, ¿Porqué huyes? ¡Quédate, te lo suplico!
No te persigue un enemigo. Huyes como un cordero
del lobo, como la cierva del león, como del águila
huyen las palomas con alas temblorosas.
¡Ay de mí! ¡Sólo a causa del Amor te sigo!»
Apolo se disponía a seguir hablando pero huye Dafne
en temerosa carrera y lo deja con la palabra en la boca.
Pero quien persigue es más rápido
ayudado por las alas del Amor.
No da tregua.
Acosa la espalda de la fugitiva y llega con su aliento
hasta la punta de los cabellos, extendidos a causa de la carrerra.
Agotada, palidece Dafne y vencida por el esfuerzo, dice,
mirandose reflejada en las aguas de su padre, el gran río Peneo:
«¡Ayúdame, padre, si es verdad que los ríos sois divinidades,
echa a perder mi belleza, ... que demasiado ha gustado!»
Apenas acabada su plegaria, un pesado sopor invade sus miembros.
Una delgada corteza ciñe su tiernos pechos.
Sus cabellos crecen como hojas.
Sus brazos como ramas.
Sus pies antes tan poco veloces, se transforman en perezosas raíces.
En lugar de su rostro queda una copa :
pero permanece en ella la belleza...
Y aún así es amada por Apolo, que apoya su diestra en el tronco
y siente todavía temblar sus pechos bajo la nueva corteza.
La abraza. La besa.
Esquiva es, sin embargo, a sus besos, la madera.
«Ya que no puedes ser mi esposa, seas al menos mi árbol.
Estarás por siempre ceñida a mi cabeza. ¡Oh laurel!
Y te cantará mi cítara. ¡Te tendrá mi aljaba!
Serás acompañante de los héroes cuando celebren sus triunfos delante del Capitolio.»
Así que acabó de hablarle, asintió el laurel con sus ramas recien formadas,
y parecía que la copa se movía como una cabeza.
¡Miradme herido estoy!
¡Pero necesito más vidas!
¡La que tengo es poca para la gran cantidad
de sangre que he de perder por cada herida!
Decidme..., ¿quién no fue herido?
¡Ay de quien no esté herido!
¡Ay de quien no se haya sentido nunca herido por la vida!
¡Ay de quien no se haya sentido nunca alegremente herido!
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Apolo y Dafne,
Miguel Hernández,
Ovidio.
dimarts, 29 de març del 2011
Apolo y Dafne, Metamorfosis, de Ovidio Nasón, Libro I,452.
Performance “Metamorfosis_Apolo&Dafne” de Ovidio Nasón.
(Adaptación de Xisco Bernal)
Esta noche les presento una muestra de lo que en general se llama mitología. Es importante conocer la mitología, como ya saben la mayoría de Vdes. Y ello porque nos permite comparar y llegar a descubrir el universo mitológico en el que nos movemos nosotros mismos. Conocer nuestros mitos que es algo así como el despertar de un sueño. De un sueño dulce e ilusionado. Conocer nuestros mitos es algo así como despertar a la realidad.
La fuerza social que sostiene los mitos no actúa inocentemente. Actúa porque obtiene un beneficio económico y de poder. Obtiene un beneficio de nuestros sueños. De nuestras ilusiones. Aunque sería más exacto decir de nuestros sueños imposibles y de nuestras ilusiones frustradas. En resumen de nuestra frustaración. Y se preguntarán Vdes cómo obtiene un beneficio económico de nuestra frustración. Pues tan sencillo como indicándonos muy elegantemente el camino para transformar esa frustración en consumo.
Los que no se sientan frustrados a causa de sus ilusiones, de sus sentimientos, de sus sueños y tengan más posibilidades de hacerlos realidad se felicitaran porque piensan que ellos están fuera de esta esclavitud del mito. Pero se equivocan. La realización de los sentimientos supone igualmente un beneficio económico y de poder para algunos. Pongo como ejemplo el sentimiento del amor, del que luego hablaremos más extensamente. Han calculado vdes el movimiento económico que genera el sentimiento del amor? Sería interesante calcular el porcentaje del PIB que supone.
Hablemos pues del amor. Dentro de ese universo de mitos he descubierto uno, que tiene para mí, una importancia excepcional : el mito del amor. Y a estudiar ese mito he dedicado buena parte del tiempo dedicado a la mitología.
No hace falta reiterar la importancia que el amor tiene en nuestras vidas. Sin embargo, dentro de ese mito y ese sentimiento quiero resaltar un aspecto particular y que a mi personalmente me afecta profundamente : el del «sufrimiento a causa del amor».
El amor, el amor como lo vivimos nosotros, nuestro mito del amor nos proporciona momentos increíbles de felicidad. Pero yo planteo la cuestión “ ¿a qué precio?” Qué precio pagamos por esos momentos, días, años de felicidad. Yo creo que es muy alto, demasiasdo alto y muy injusto por otro lado.
¿Se podría hablar de una economía del los sentimientos, en general, y de una economía del amor, en particular? Como primer paso para la desmitificación yo creo que sí. Y además hay que hacerlo necesariamente desde el punto de vista materialista-dialéctico, que es el mío. Porque dentro del capitalismo – el sistema económico en el que nos movemos y sufrimos - se produce una bipolarización inevitable : la que observamos entre ricos y pobres. (1) Pero en el mundo de los sentimientos yo os voy a descubrir algo importante. Que se produce igualmente una polarización que afecta a las personas en sus sentimientos. Y que se traduce, por un lado en personas que son generalmente muy felices a causa de sus sentimientos y la manera de gestionar su afectividad y otras que por el contrario casi siempre están sufriendo por esa misma causa. ¿Se podría decir que la «felicidad a causa del amor», para resumir, está igual de mal repartida que la riqueza? Yo creo que sí.
A mí me preocupan especialmente los pobres, digamos, de «felicidad a causa del amor». Aquellos, aquellas a los que el amor les hace sufrir casi siempre. Y para ellos destripo el mito del amor. Y les presento este poema de Las metamorfosis de Ovidio Nasón. Con el objetivo de descubrirles que no es a causa de ellos o ellas que sufren, sino a causa de una injusta distribución de la «felicidad a causa del amor». (2)
¿Cómo solucionamos esto? Fundamentalmente desmitificando. Desmitificando quiere decir tomar conciencia de las situaciones y en nuestro caso ser consciente de lo que pasa socialmente y determina los sentimientos en general y en particular el sentimiento del amor.
Sólo tomando conciencia de la realidad social del amor, - en nuestro caso de la realidad social capitalista del amor -, solamente con eso, creo que se puede producir un movimiento interno de profunda liberación de las tensiones y ataduras que ligan nuestras espectativas de «felicidad a causa del amor» a determinadas situaciones que la sociedad nos propone como adecuadas, cuando en realidad no lo son para todos y todas, sino para muchos y muchas, quizá para la mayoría pero no para todos y todas.
Entre esas determinaciones quizá la más importante y causa de mayor sufrimiento es la del «amor para toda la vida». Determinante que afortunadamente va perdiendo importancia en nuestros días pero que aun es la causa de demasiado sufrimiento. No en vano el poema de Ovidio que os presento comienza con la frase “El primer amor de Apolo”. El conjunto del poema se refiere exclusivamente a ese primer amor. A esa primera experiencia que como suele pasar la mayoría de las veces, es la causa de la primera fustración, del primer «sufrimiento a causa del amor». Y ya sin más les presento el poema «Apolo y Dafne» del libro de Las Metamorfosis de Ovidio Nasón.
Notas.
(1)
Las crisis agudizan la polarización, como pasa en la actualidad. En época de bonanza esta contradicción es más suave. En el tiempo de las vacas gordas el capital obtiene beneficios holgadamente - la tasa de beneficio extaordinario a que siempre aspira y que se cree socialmente justificado por su importancia en la economía - .
(2) Como en el maltrato de género, también aquí se produce un proceso de alienación de la persona agredida. Este proceso de alienación consiste en que no es el maltratador, sino la person agredida, la víctima, la que desarrolla una conciencia de culpabilidad que la hace sentirse merecedora de ese castigo. Y la consecuencia es la aceptación, la resignación, e incluso la defensa del agresor o agresora.
(Narrativo,sin especial énfasis.)
El primer Amor de Apolo fue Dafne, hija de Peneo. Libro I,452
Pero no fue un Amor que produjo el azar, como suele ocurrir,
sino la cruel ira de Kupido.
(Esta frase de Apolo debe ser dicha por un espectador.)
«¿Qué haces pequeño lascivo ?»
Le espetó Apolo viendo a Kupido jugando con su arco,
y todavía ebrio por su triunfo sobre la serpiente Pitón.
«¿Qué haces pequeño lascivo jugando con armas de valientes?
(Esta frase de Kupido debe ser dicha por una voz infantil o una mujer. Amenazador.)
«Tu arco atravesará todas las cosas, querido Apolo,
pero el mío te atravesará a tí.»
Le respondió el hijo de Venus.
(Fantasioso.De cuento infantil.)
Y batiendo sus pequeñas alas se elevó rápido por los aires.
Ya en su fortaleza del Parnaso prepara Kupido dos saetas
de efectos contrarios : una provoca el Amor,
la otra lo rehuye.
(Lento,como iniciando la tragedia.)
Con la que provoca el Amor, hiere Kupido la médula de Apolo,
con la que hace huir, hiere a Dafne.
Al punto Apolo se enamora.
Dafne huye del Amor.
Apolo anda ya enamorado y al ver a Dafne desea unirse a ella.
Pero Dafne huye.
(Entusiasta,pero forzando un tono grave.)
Se abrasa el dios como la paja separada de la espiga.
(Bajando el tono aún más.Contundente.)
Todo su corazón (pausa) arde en llamas.
(Lento,con lástima.)
Pero se alimenta de la esperanza de un Amor estéril.
(«Sfumato» :ambigüedad entre la visión de Apolo y la del espectador:se propone al espectador que'entre en escena'y comparta con Apolo la visión de Dafne.)
(Sin duda,un párrafo difícil.)
Apolo observa cómo cuelga el cabello por el cuello de Dafne. Descuidado. Sin acicalar.
(Insistir en la mirada:directamente a los ojos de los espectadores.)
¿Mejoraría si se lo arreglara?
Como brillan las estrellas...¡Sus ojos brillan más que el fuego!
Sus labios ... piden algo más que la mirada...
Sus dedos, sus manos, sus brazos, sus piernas
desnudas... (Pequeña pausa,lascivo,lento.)
hasta más de la mitad.
(Más de lo anterior...pero sin exagerar.)
Lo que queda oculto, se imagina aún mejor...
(Acción.)
Pero Dafne huye y no se detiene ante quien la llama.
(Narrativo,pero menos, más empático y sensual. El poeta va preparando el «aún así es amada» final,ya convertida en árbol.)
La huída misma aumenta su belleza. (Pausa.) El viento desnuda su cuerpo.
(Acción, rápido.)
Soplos contrarios desvelan su vestido en todas direcciónes.
(Otro párrafo clave. Muy difícil. Trágico sin sobreactuar: puede hacerse ridículo.)
«¡Oh ninfa, hija de Peneo, ¿Porqué huyes? ¡Quédate, te lo suplico!
No te persigue un enemigo. Huyes como un cordero
del lobo, como la cierva del león, como del águila
huyen las palomas con alas temblorosas.
¡Ay de mí! ¡Sólo a causa del Amor te sigo!»
(Narrativo,como voz en off.)
Apolo se disponía a seguir hablando pero huye Dafne
en temerosa carrera y lo deja con la palabra en la boca.
(Acción,con un toque de suspense. Se ha de dar la impresión de que Apolo corre decidido pero -“sfumato”- Dafne corre como sin querer correr...)
Pero quien persigue es más rápido
ayudado por las alas del Amor.
No da tregua.
Acosa la espalda de la fugitiva y llega con su aliento
hasta los mismos cabellos extendidos a causa de la carrerra.
(Más acción, pero no tanta.)
Agotada, palidece Dafne y vencida por el esfuerzo, dice,
(Con misterio como evocando el complejo de Electra.)
mirandose reflejada en las aguas de su padre, (Pausa.)el gran río Peneo:
(Intenso. Sobreactuar. Frase clave.)
«¡Ayúdame, padre, si es verdad que los ríos sois divinidades,
echa a perder mi belleza, ... que demasiado ha gustado!»
(Cambio importante de tono a narrativo. Pausado. Con duelo.)
Apenas acabada su plegaria, un pesado sopor invade sus miembros.
Una delgada corteza ciñe su tiernos pechos.
(Cambiando el tono como a cuento fantástico, más animado)
Sus cabellos crecen como hojas.
Sus brazos como ramas.
Sus pies (Recalcar «antes tan poco veloces».)
antes tan poco veloces, se transforman en perezosas raíces.
(Cambio a duelo, lento.)
En lugar de su rostro queda una copa :
(“Sfumato”, lento)
pero permanece en ella la belleza...
(Pausa. Cambio a positivo, más entusiasta.)
Y aún así es amada (Una pausa para recalcar la generalidad del sentido: Apolo somos todos.)
por Apolo, que apoya su diestra en el tronco
y siente todavía temblar sus pechos bajo la nueva corteza.
La abraza. La besa.
(Lento. Triste. Como el Requiem de Mozart. Escucharlo antes.)
Esquiva es, sin embargo, a sus besos, la madera.
«Ya que no puedes ser mi esposa, seas al menos mi árbol.
Siempre estarás ceñida a mi cabeza. Y te cantará mi cítara
(Fuerte.Contundente.)
¡Te tendrá mi aljaba! ¡Oh laurel!
Serás acompañante de los héroes cuando celebren sus triunfos delante del Capitolio.»
(Como finalizando un cuento fantástico para dormir a los niños.Con dulzura.)
Así que acabó de hablarle, asintió el laurel con sus ramas recien formadas,
(“Sfumato”,con una mezcla de arrepentimiento, desespero y ensueño o fantasía. Depende de como estés querido actor/actora)
y parecía que la copa se movía como una cabeza.
Sres y Sras, no soy amante de moralejas, pero ahora no puedo evitar comentar la conclusión a la que de seguro habrán llegado muchos y muchas de Vdes :
de cómo el orgullo es absolutamente incompatible con el amor.
Traducción basada en “Ovidio, Metamorfosis, Edición de Consuelo Álvarez y Rosa Mª Iglesias, Cátedra, 1999, Madrid”.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
(Adaptación de Xisco Bernal)
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| Rapto de las sabinas, Gianbologna. |
La fuerza social que sostiene los mitos no actúa inocentemente. Actúa porque obtiene un beneficio económico y de poder. Obtiene un beneficio de nuestros sueños. De nuestras ilusiones. Aunque sería más exacto decir de nuestros sueños imposibles y de nuestras ilusiones frustradas. En resumen de nuestra frustaración. Y se preguntarán Vdes cómo obtiene un beneficio económico de nuestra frustración. Pues tan sencillo como indicándonos muy elegantemente el camino para transformar esa frustración en consumo.
Los que no se sientan frustrados a causa de sus ilusiones, de sus sentimientos, de sus sueños y tengan más posibilidades de hacerlos realidad se felicitaran porque piensan que ellos están fuera de esta esclavitud del mito. Pero se equivocan. La realización de los sentimientos supone igualmente un beneficio económico y de poder para algunos. Pongo como ejemplo el sentimiento del amor, del que luego hablaremos más extensamente. Han calculado vdes el movimiento económico que genera el sentimiento del amor? Sería interesante calcular el porcentaje del PIB que supone.
Hablemos pues del amor. Dentro de ese universo de mitos he descubierto uno, que tiene para mí, una importancia excepcional : el mito del amor. Y a estudiar ese mito he dedicado buena parte del tiempo dedicado a la mitología.
No hace falta reiterar la importancia que el amor tiene en nuestras vidas. Sin embargo, dentro de ese mito y ese sentimiento quiero resaltar un aspecto particular y que a mi personalmente me afecta profundamente : el del «sufrimiento a causa del amor».
El amor, el amor como lo vivimos nosotros, nuestro mito del amor nos proporciona momentos increíbles de felicidad. Pero yo planteo la cuestión “ ¿a qué precio?” Qué precio pagamos por esos momentos, días, años de felicidad. Yo creo que es muy alto, demasiasdo alto y muy injusto por otro lado.
¿Se podría hablar de una economía del los sentimientos, en general, y de una economía del amor, en particular? Como primer paso para la desmitificación yo creo que sí. Y además hay que hacerlo necesariamente desde el punto de vista materialista-dialéctico, que es el mío. Porque dentro del capitalismo – el sistema económico en el que nos movemos y sufrimos - se produce una bipolarización inevitable : la que observamos entre ricos y pobres. (1) Pero en el mundo de los sentimientos yo os voy a descubrir algo importante. Que se produce igualmente una polarización que afecta a las personas en sus sentimientos. Y que se traduce, por un lado en personas que son generalmente muy felices a causa de sus sentimientos y la manera de gestionar su afectividad y otras que por el contrario casi siempre están sufriendo por esa misma causa. ¿Se podría decir que la «felicidad a causa del amor», para resumir, está igual de mal repartida que la riqueza? Yo creo que sí.
A mí me preocupan especialmente los pobres, digamos, de «felicidad a causa del amor». Aquellos, aquellas a los que el amor les hace sufrir casi siempre. Y para ellos destripo el mito del amor. Y les presento este poema de Las metamorfosis de Ovidio Nasón. Con el objetivo de descubrirles que no es a causa de ellos o ellas que sufren, sino a causa de una injusta distribución de la «felicidad a causa del amor». (2)
¿Cómo solucionamos esto? Fundamentalmente desmitificando. Desmitificando quiere decir tomar conciencia de las situaciones y en nuestro caso ser consciente de lo que pasa socialmente y determina los sentimientos en general y en particular el sentimiento del amor.
Sólo tomando conciencia de la realidad social del amor, - en nuestro caso de la realidad social capitalista del amor -, solamente con eso, creo que se puede producir un movimiento interno de profunda liberación de las tensiones y ataduras que ligan nuestras espectativas de «felicidad a causa del amor» a determinadas situaciones que la sociedad nos propone como adecuadas, cuando en realidad no lo son para todos y todas, sino para muchos y muchas, quizá para la mayoría pero no para todos y todas.
Entre esas determinaciones quizá la más importante y causa de mayor sufrimiento es la del «amor para toda la vida». Determinante que afortunadamente va perdiendo importancia en nuestros días pero que aun es la causa de demasiado sufrimiento. No en vano el poema de Ovidio que os presento comienza con la frase “El primer amor de Apolo”. El conjunto del poema se refiere exclusivamente a ese primer amor. A esa primera experiencia que como suele pasar la mayoría de las veces, es la causa de la primera fustración, del primer «sufrimiento a causa del amor». Y ya sin más les presento el poema «Apolo y Dafne» del libro de Las Metamorfosis de Ovidio Nasón.
Notas.
(1)
Las crisis agudizan la polarización, como pasa en la actualidad. En época de bonanza esta contradicción es más suave. En el tiempo de las vacas gordas el capital obtiene beneficios holgadamente - la tasa de beneficio extaordinario a que siempre aspira y que se cree socialmente justificado por su importancia en la economía - .
(2) Como en el maltrato de género, también aquí se produce un proceso de alienación de la persona agredida. Este proceso de alienación consiste en que no es el maltratador, sino la person agredida, la víctima, la que desarrolla una conciencia de culpabilidad que la hace sentirse merecedora de ese castigo. Y la consecuencia es la aceptación, la resignación, e incluso la defensa del agresor o agresora.
(Narrativo,sin especial énfasis.)
El primer Amor de Apolo fue Dafne, hija de Peneo. Libro I,452
Pero no fue un Amor que produjo el azar, como suele ocurrir,
sino la cruel ira de Kupido.
(Esta frase de Apolo debe ser dicha por un espectador.)
«¿Qué haces pequeño lascivo ?»
Le espetó Apolo viendo a Kupido jugando con su arco,
y todavía ebrio por su triunfo sobre la serpiente Pitón.
«¿Qué haces pequeño lascivo jugando con armas de valientes?
(Esta frase de Kupido debe ser dicha por una voz infantil o una mujer. Amenazador.)
«Tu arco atravesará todas las cosas, querido Apolo,
pero el mío te atravesará a tí.»
Le respondió el hijo de Venus.
(Fantasioso.De cuento infantil.)
Y batiendo sus pequeñas alas se elevó rápido por los aires.
Ya en su fortaleza del Parnaso prepara Kupido dos saetas
de efectos contrarios : una provoca el Amor,
la otra lo rehuye.
(Lento,como iniciando la tragedia.)
Con la que provoca el Amor, hiere Kupido la médula de Apolo,
con la que hace huir, hiere a Dafne.
Al punto Apolo se enamora.
Dafne huye del Amor.
Apolo anda ya enamorado y al ver a Dafne desea unirse a ella.
Pero Dafne huye.
(Entusiasta,pero forzando un tono grave.)
Se abrasa el dios como la paja separada de la espiga.
(Bajando el tono aún más.Contundente.)
Todo su corazón (pausa) arde en llamas.
(Lento,con lástima.)
Pero se alimenta de la esperanza de un Amor estéril.
(«Sfumato» :ambigüedad entre la visión de Apolo y la del espectador:se propone al espectador que'entre en escena'y comparta con Apolo la visión de Dafne.)
(Sin duda,un párrafo difícil.)
Apolo observa cómo cuelga el cabello por el cuello de Dafne. Descuidado. Sin acicalar.
(Insistir en la mirada:directamente a los ojos de los espectadores.)
¿Mejoraría si se lo arreglara?
Como brillan las estrellas...¡Sus ojos brillan más que el fuego!
Sus labios ... piden algo más que la mirada...
Sus dedos, sus manos, sus brazos, sus piernas
desnudas... (Pequeña pausa,lascivo,lento.)
hasta más de la mitad.
(Más de lo anterior...pero sin exagerar.)
Lo que queda oculto, se imagina aún mejor...
(Acción.)
Pero Dafne huye y no se detiene ante quien la llama.
(Narrativo,pero menos, más empático y sensual. El poeta va preparando el «aún así es amada» final,ya convertida en árbol.)
La huída misma aumenta su belleza. (Pausa.) El viento desnuda su cuerpo.
(Acción, rápido.)
Soplos contrarios desvelan su vestido en todas direcciónes.
(Otro párrafo clave. Muy difícil. Trágico sin sobreactuar: puede hacerse ridículo.)
«¡Oh ninfa, hija de Peneo, ¿Porqué huyes? ¡Quédate, te lo suplico!
No te persigue un enemigo. Huyes como un cordero
del lobo, como la cierva del león, como del águila
huyen las palomas con alas temblorosas.
¡Ay de mí! ¡Sólo a causa del Amor te sigo!»
(Narrativo,como voz en off.)
Apolo se disponía a seguir hablando pero huye Dafne
en temerosa carrera y lo deja con la palabra en la boca.
(Acción,con un toque de suspense. Se ha de dar la impresión de que Apolo corre decidido pero -“sfumato”- Dafne corre como sin querer correr...)
Pero quien persigue es más rápido
ayudado por las alas del Amor.
No da tregua.
Acosa la espalda de la fugitiva y llega con su aliento
hasta los mismos cabellos extendidos a causa de la carrerra.
(Más acción, pero no tanta.)
Agotada, palidece Dafne y vencida por el esfuerzo, dice,
(Con misterio como evocando el complejo de Electra.)
mirandose reflejada en las aguas de su padre, (Pausa.)el gran río Peneo:
(Intenso. Sobreactuar. Frase clave.)
«¡Ayúdame, padre, si es verdad que los ríos sois divinidades,
echa a perder mi belleza, ... que demasiado ha gustado!»
(Cambio importante de tono a narrativo. Pausado. Con duelo.)
Apenas acabada su plegaria, un pesado sopor invade sus miembros.
Una delgada corteza ciñe su tiernos pechos.
(Cambiando el tono como a cuento fantástico, más animado)
Sus cabellos crecen como hojas.
Sus brazos como ramas.
Sus pies (Recalcar «antes tan poco veloces».)
antes tan poco veloces, se transforman en perezosas raíces.
(Cambio a duelo, lento.)
En lugar de su rostro queda una copa :
(“Sfumato”, lento)
pero permanece en ella la belleza...
(Pausa. Cambio a positivo, más entusiasta.)
Y aún así es amada (Una pausa para recalcar la generalidad del sentido: Apolo somos todos.)
por Apolo, que apoya su diestra en el tronco
y siente todavía temblar sus pechos bajo la nueva corteza.
La abraza. La besa.
(Lento. Triste. Como el Requiem de Mozart. Escucharlo antes.)
Esquiva es, sin embargo, a sus besos, la madera.
«Ya que no puedes ser mi esposa, seas al menos mi árbol.
Siempre estarás ceñida a mi cabeza. Y te cantará mi cítara
(Fuerte.Contundente.)
¡Te tendrá mi aljaba! ¡Oh laurel!
Serás acompañante de los héroes cuando celebren sus triunfos delante del Capitolio.»
(Como finalizando un cuento fantástico para dormir a los niños.Con dulzura.)
Así que acabó de hablarle, asintió el laurel con sus ramas recien formadas,
(“Sfumato”,con una mezcla de arrepentimiento, desespero y ensueño o fantasía. Depende de como estés querido actor/actora)
y parecía que la copa se movía como una cabeza.
Sres y Sras, no soy amante de moralejas, pero ahora no puedo evitar comentar la conclusión a la que de seguro habrán llegado muchos y muchas de Vdes :
de cómo el orgullo es absolutamente incompatible con el amor.
Traducción basada en “Ovidio, Metamorfosis, Edición de Consuelo Álvarez y Rosa Mª Iglesias, Cátedra, 1999, Madrid”.
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