divendres, 11 de març del 2011

Performance sobre “La Eneida (II)” de Virgilio, Libro VII (fragmento)

Performance sobre “La Eneida (II)”. (La llegada de Eneas a Italia) de Virgilio.
(Adaptación de Xisco Bernal)


Hay un venerado laurel de sagrado ramaje               Libro VII,59
en lo más retirado y hondo de la casa,
del que se cuenta que el rey Latino
lo encontró al edificar la ciudad.
Lo consagró a Febo, de donde viene que sus
habitantes recibieran el nombre de laurentes.

(Tono como muy fantástico, exagerando, como asombrado.)
Ocurrió un día ¡oh asombro! que una apiñada muchedumbre
de abejas, cruzando el fluido éter con gran zumbido
fue a posarse en la copa de aquel laurel

(como recordándoles a los oyentes)
- ¡sí ese! El laurel que encontró el rey Latino al fundar la ciudad,
y venerado desde entonces,
dió el nombre de laurentes a sus habitantes -

y, enredadas una con otras por los pies
quedaron suspendidas entre las frondosas ramas,
formando de súbito un gran enjambre.

(Menos fantasía, más normal, como ensoñando.)
Al momento un adivino habló así: «En esa señal veo
la llegada de un varon extranjero y de un ejército que
se dirige a nuestras regiones por la parte de donde vienen
esas abejas. Y que nos dominará desde lo más alto de nuestros alcázares.»

(Histórico, narrativo, sin exagerar.)
También ocurrió otro día, que estando la virgen Lavinia
al lado de su padre quemando en los altares castos inciensos,
se le prendieron los largos cabellos y
ardieron con crepitante llama todas sus galas,
se inflamó su velo real y su rica diadema de pedrería.
Rodeada de humo y roja luz roció de fuego todo el palacio.

Muy preocupado el rey por tales acontecimientos, fue a consultar
los oráculos de Fauno, su infalible padre, que habita las
selvas donde resuenan las caudalosas aguas de
la sagrada fuente Albúnea, y que envuelta entre opacas sombras
exhala sus mefíticos vapores.

Allí acuden en los casos más dudosos las gentes
de toda Italia y la Enotria.

Ya había inmolado conforme al rito cien lanudas ovejas
y yacía recostado sobre sus extendidas pieles,
cuando entre sueños ve revolotear de maneras maravillosas
numerosos espectros y oye voces y disfruta del coloquio de
los dioses. Y hace llegar sus ruegos hasta el Aqueronte en los
profundos Avernos. De pronto de lo más hondo de la selva
sale una voz que dice así: «No pienses , oh hijo mío,
entregar tu hija a un esposo de nuestro linaje latino.
Nunca se harán los anunciados esponsales. Pues
tendrás por yerno a un extranjero, con cuya alianza se levantará
nuestro nombre hasta las estrellas y cuyos descendientes
veran sometidas a sus pies y guiadas por sus leyes
todas las naciones que contempla el Sol
de un lado al otro del mar océano

No se calló el rey la respuesta del oráculo Libro VII,100
y la Fama voladora la difundió por toda Italia
al tiempo que una armada echaba anclas en la hermosa bahía
trasportando a la juventud troyana.

Tiéndese Eneas, los principales caudillos y el hermoso Iulo
bajo las ramas de un árbol cerca de la playa y disponen
la comida. Como la escasez los forzase a morder hasta
las tortas de flor, a violar con manos y dientes
la fatal corteza y a no perdonar ni sus espaciosos cuadros,
«¡Ay hasta las mesas nos comemos!» Exclamó Iulo.

Estas palabras anunciaron a los
troyanos el fin de su aventura. Eneas
atrapándolas de los labios de su hijo exclamó así :
¡Salve oh tierra a mi debida por los hados!
¡Salve también oh vosotros mis fieles dioses de Troya!
¡Esta es por fin nuestra morada!
¡Esta es nuestra patria!

Pues su padre había profetizado : «Cuando arrojados
por el hambre a desconocidas playas, consumidos
ya los escasos manjares, el hambre te fuerze, hijo mío
a devorar también hasta las mesas,
piensa que ha llegado el fin de tus fatigas
y acuérdate, aunque estes agotado,
de construir allí mismo un primer habitáculo
y rodearlo de un muro.»

Y este fue el origen de la grandiosa Roma.

dimecres, 23 de febrer del 2011

Performance sobre “La Eneida (I)” Libro I de Virgilio.



Performance “La Eneida-Oración”, de Virgilio.
Adaptación de Xisco Bernal.



(Como Vigilio, vestido blanco romana. Corona de laurel.Asertivo, aunque dulce.)
Canto las terribles armas de Marte y el varón que huyendo Libro I,1
de las riberas de Troya por el rigor del los hados,
pisó primero la Italia y las playas lavinias.

Largo tiempo anduvo errante por tierra y por mar,
arrastrado por el impulso de los dioses y el furor de la rencorosa Juno.

Mucho padeció en la guerra antes de edificar la Gran Ciudad
y llevar sus dioses al Lacio, de donde vienen el linaje latino
y las murallas de la orgullosa Roma.

Musa, recuérdame por qué causas, dime que numen
fue agraviado, cual fue la ofensa por la que la que Juno,
la reina de los dioses, impulsó a Eneas,
varón ilustre por su piedad a afrontar tantas desventuras.
¿Qué tan grandes iras caben en los pechos celestes?

(Como Eneas, vestido con armadura de guerra - oculta bajo el vestido romano - y yelmo troyano.)
«¡Oh tres y cuatro veces venturosos aquellos que tuvieron la suerte I,94.
de morir a la vista de sus padres bajo las altas murallas de Troya!
Más me hubiera valido a mí sucumbir en aquellos campos
y entregar mi alma a golpe de diestra, allí donde Héctor
yace traspasado por la lanza de Aquiles;

¡Allí donde el violento Simunte arrastra bajo sus ondas
tantos escudos arrebatados y tantos yelmos
y tantos cuerpos de guerrerros troyanos!
¿No hubiera sido mejor allí..., haber sucumbido con ellos?»

Esto meditaba Eneas cuando dijo:
«¡Oh compañeros! ¡Oh vosotros que habéis I,199
arrostrado conmigo tan grandes trabajos!
Un dios pondrá término también a los que ahora pasamos.

Habéis sufrido la rabia del mar de Escila,
de sus resonantes y profundos escollos.
Habéis probado también la roca de los Cíclopes.
¡Recobrad el ánimo y deponed el triste miedo!
¡Algun día no lejano nos será grato recordar estas penas!

Corriendo diversa suerte, atravesando los mayores peligros
nos encaminamos al Lacio, donde los hados nos prometen
sosegado asiento. Allí resucitará Troya.
¡Armaos de valor y conservaos para la fortuna!»

Aunque oprimido por estas grandes preocupaciones,
simula Eneas en su rostro la esperanza
y encierra en su pecho un profundo dolor.

dimecres, 16 de febrer del 2011

Las "Metamorfosis" de Ovidio (1) Libro XV, 1.


Las "Metamorfosis" de Ovidio (adaptación para la performance de Xisco Bernal (6)) Libro XV, 1.

Mientras tanto la pregunta es : ¿quién será capaz de soportar
el peso de tamaña carga y suceder a tan gran rey?(5)

La Fama, profético escudero de la verdad, designa para el mando
al ilustre Numa; no le basta a éste conocer los usos del pueblo
sabino; cosas más grandes concibe en su vasto espíritu
y trata de averiguar cual es la naturaleza de las cosas.

Su pasión por esta tarea le hizo abandonar su patria
de Cures y llegar a la ciudad del anfitrión de Hércules.
Y al preguntar quién había sido el fundador que colocó
murallas griegas en las tierras de Italia, uno de los viejos
del lugar, buen conocedor del pasado, le respondió así:

«Cuentan que el hijo de Júpiter, de vuelta del Océano
y enriquecido con bueyes iberos, llegó tras feliz viaje
a las playas latinas; y mientras el ganado vagaba
por la tierna hierba, entró él en la mansión y techo hospitalario
del gran Crotón; allí encontraron reposo sus grandes fatigas.
Al partir de nuevo dijo. “Con el tiempo aquí habrá una ciudad,
que será la ciudad de tus nietos”; y sus promesas se cumplieron.

En efecto hubo un tal Míscelo, hijo del argólico(6) Alemon,
por aquel entonces el hombre más querido por los dioses.

Estando Míscelo bajo los efectos de un pesado sueño, el portador
de la clava ( el del oráculode Delfos) se inclina sobre él y le habla así:
“Vamos, busca las pedregosas aguas del remoto Ésar. ¡Ea, abandona tu patria!”
Y le amenaza con muchos y penosos castigos si no obedece.
Tras esto se alejan sueño y dios a la vez.

Se levanta el hijo de Alemon y en silencio repasa mentalmente
lo que acaba de ver. Debate largamente consigo mismo qué hacer.
¡Un dios le ordena partir pero se lo prohíben las leyes!
Y la muerte es la pena impuesta a los que intentan mudar de patria.

El sol resplandeciente había ocultado en el Océano su radiante
cabellera y la Noche oscura levantaba la suya de entre las estrellas.
De nuevo se le apareció el mismo dios con idénticas órdenes
y amenzando con más y peores catigos si no obedecía.

Asustado se disponía a trasladar consigo a su nuevo hogar
los penates paternos pero corre el rumor por la ciudad
y es detenido y se le procesa por desacato a las leyes.

Concluida la primera parte del juicio y manifiesta su culpa
probada sin necesidad de  testigos, el reo, desaliñado y alzando
a los dioses sus brazos y su mirada dice: “Tú, a quien tus doce trabajos
dieron derecho al cielo, socórreme, Hércules, te lo suplico;
pues tu fuiste el inductor de mi delito.”

«Era costumbre muy antigua usar piedrecitas blancas y negras.(4)
Negras para condenar y blancas para absolver a los reos de su carga.
Una sentencia funesta se dictó pues todos los guijarros
depositados en la urna fueron negros.
Sin embargo, cuando fueron volcadas las piedrecitas
para su recuento todas mudaron del color negro al blanco.

Gracias al poder de Hércules(3) se absolvió al hijo de Alemón
quien con viento favorable surca el mar Jónico y deja atrás
la lacedemonia Tarento, Sibaris, la salentina Nereto,
el golfo de Turia, Nemesia y los campos de Iápige,
y apenas recorrida la tierra que mira a la costa,
encuentra el estuario del río Ésar(2), su destino, y no lejos
de allí el túmulo bajo el cual la tierra cubría los agrados huesos de Crotón. (1)

En aquel paraje fundó, como se le ordenara, sus murallas
y puso a la ciudad el nombre del allí enterrado.»

Tales fueron, según consta por segura tradición, los orígenes
de este paraje y esta ciudad, Crotona, situada en territorio de Italia.




Notas:
(1) “Ovidio utliliza el viaje de Numa a Crotona y el aiton de la fundación de la ciudad para relatarnos una metamorfosis.” (2,751).
(2) Río al sur de Crotona.
(3) Aquí Hércules ya es un dios e incluso subsituye al oráculo de Delfos.(2,752)
(4) “Está claro que Ovidio piensa en el sistema de votación de los procesos atenienses. (2,754).
(5) Se refiere a la sucesión de Rómulo, fundador y primer rey de Roma.
(6) Desafiando al mismo Ovidio quien dijo que sus narraciones no eran para ser contadas - para el teatro -  sino para ser leídas.
Bibliografía.-
-1.- Ovidio, Metamorfosis, traducció d'Antonio Ramírez de Verger i Fernando Navarro Antolín, Alianza Editorial, 1995, Madrid. (821 OVI met, biblio de Burjassot).
-2.- Ovidio, Metamorfosis, Edició de Consuelo Álvarez y Rosa Mª Iglesias, Cátedra, 1999, Madrid. (821 OVI met, biblio de Burjassot).

divendres, 21 de gener del 2011

El Poema de la Seguiriya, de F. García Lorca

POEMA DE LA SIGUIRIYA GITANA, de Federico Gracía Lorca.




“ El 19 de febrero de 1922, Lorca leía su primera conferencia en el «Centro Artístico» de Granada. La tituló : “Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado «Cante Jondo»”.

¿Qué es el cante jondo? Comienza preguntándose. Y para mejor entender su contenido lo distingue del cante flamenco. : «Antes de pasar adelante hay que hacer una distinción esencial entre «cante jondo» y cante flamenco, distinción esencial en lo que se refiere a antigüedad, a la estructura, al espíritu de las canciones.
Se da el nombre de «cante jondo» a un grupo de canciones andaluzas, cuyo tipo genuino y perfecto es la seguiriya gitana de las que derivan otras canciones también conservadas por el pueblo, como los polos, martinetes, carceleras, soleares,”(5,208) tarantas, playeras -plañideras – de ese 'fecundo penal de Cartagena(...).”(5,235).»

Con las otras coplas llamadas malagueñas, granadinas, rondeñas, peteneras, tanto por su arquitectura como por su ritmo, son diferentes y constituyen el cante flamenco.” (1,149)(5,208).

De la seguiriya gitana, se dice en la Colección de cantos flamencos, recogidos y anotados por Demòfilo, Sevilla, 1881, pp. X-XI : especie de cante flamenco que merece verdaderamente párrafo aparte, y que es, en nuestro sentir, el actual cante más gitano de todos ellos, es la seguidilla, hasta el punto que cuando en una fiesta se dice a un cantaor : «Cante. Y por todo lo jondo», se sobreentiende que se desea que cante por seguidillas gitanas (...), copla, por lo común de cuatro versos, combinados del modo siguiente : el primero, segundo y cuarto hexasílabos y el tercero endecasílabo, y asonantados el segundo con cuarto, quedando libres los otros dos(...) La letra de estas composiciones es, por lo común, tristísima».

Lorca hace «un poema de la seguiriya gitana», donde tiene buen cuidado de no poner ninguna seguiriya de su cosecha.
(1,151).

El cante flamenco, dijo García Lorca, es una degeneración del canto gitano. El “cante jondo” es el verdadero canto gitano, porque es profundo, sincero y legítimo, no se ha desvirtuado de sus orígenes por la sensiblería (4, 160).

No olvida Lorca en su alocución un recuerdo a los maravillosos cantaores, a lo cuales se debe que el Cante Jondo haya llegado hasta nuestros días.

“Quiero recordar a Romerillo, al espiritual loco Mateo, a Antonia la de san Roque, a Dolores la Parrala, a Anita la de Ronda y a Juan Breva, con cuerpo de gigante y voz de niña que cantaron como nadie las soleares “(5,233) y evocaron la pena virgen de los limoneros de Málaga o de las noches marinas del Puerto de Santa María.

Quiero recordar también a los maestros de la seguiriya, Curro Pablos, Paquirri, El Curro, Manuel Torres, Pastora Pavón, y al portentoso Silverio Franconetti (...) que cantó como nadie el cante de los cantes y cuyo grito hacía partirse en estremecidas grietas el azogue moribundo de los espejos.”

“La figura del cantaor se mueve entre dos grandes límites : en el exterior el arco del cielo; por dentro, el zig-zag que asciende dentro de su alma.”(5,232).

“Las mujeres han cantado soleares (...); en cambio los hombres han cultivado con preferencia la portentosa seguiriya gitana. (...) casi todos ellos han sdo mártires de la pasión irresistible del cante.
Caso todos ellos se sabe positivamente que murieron del corazón en los hospitales, en los desvanes andaluces, tirados en el campo, o recogidos por caridad en las oscuras porterías o en los portalitos de los zapateros.
Porque la seguiriya es como un cauterio que quema la lengua y la garganta del que la dice.”(5,232)-

«Son estas gentes misteriosas y errantes – decía Lorca de los gitanos -, quienes dan la forma definitiva al cante jondo. Lo demuestra el calificativo de «gitana» que conserva (...).
A ellos debemos, pues la creación de estos cantos, alma de nuestra alma, a ellos debemos la construcción de estos cauces líricos por donde se escapan todos las penas».

María 'La Perrata' recuerda : “Los gitanillos de Utrera se volvían locos por escucharme, se ponían de rodillas delante mía, ¡era increible!, y me decían : 'Perratita, hija, cántanos, que queremos llorar” (2,11).


El Cante Jondo canta siempre en la noche. No tiene ni mañana ni tarde, ni montañas ni llanos. No tiene más que la noche, una noche ancha y profundamente estrellada.” (5,219).


La mujer corazón del mundo y poseedora inmortal de la «rosa, la lira y la ciencia armoniosa», llena los ámbios sin fin de los poemas. La mujer en el Cante Jondo se llama la Pena...
(...)
En las coplas la Pena se hace carne, toma forma humana y destaca con una linea definida. Es una mujer morena que quiere cazar pájaros con las redes del viento.”(5,220).

El poema “La Siguiriya Gitana” de García Lorca se compone de siete poesías: «El paisaje», «La guitarra», «El grito», - ya sabemos la importancia del grito, del quejío en el cante jondo -, «El silencio», «El paso de la siguiriya», «Después de pasar», «Y después».

Algunos de Vdes habrán intuido la semejanza del poema con el paso de una Cofradía en la Semana Santa andaluza. Yo pertenezco ya a ésta Cofradía del Poema de la Siguiriya y ahora, les invito a vdes. (3)

Poema de la Siguiriya Gitana.
En la adaptación para la performance el [texto] es original pero no se dice; y el (texto) no es el original pero se dice – en negrita son indicaciones para la dicción- .

[A Carlos Morla Vicuña.]

PAISAJE

(suave, gracioso,como acariciando el aire con un abanico)
El campo
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.

(más trágico pero sin exagerar)
Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.

(un poco más trágico)
(Ya) tiembla (el) junco y (la) penumbra
(en las orillas) [a la orilla] del río.
Se riza el aire gris.

(como preguntándo, desconcertado, angustiado)
Los olivos
están cargados
de gritos.
[Una bandada
de pájaros cautivos,
que mueven sus larguísimas
colas en lo sombrío.]


LA GUITARRA

(fuerte)
[Empieza] (Comienza) el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de [la] madrugada.

(canvio de tono, más sutil i débil)
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.

Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.

(fuerte)
Es imposible
callarla.

(menos fuerte)
Llora por cosas
lejanas.
[Arena] (Arenas) del Sur caliente
que [pide] (piden) camelias blancas.
Llora (la) flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,

(débil, muy sutil)
y el primer [pájaro] (pajarillo)muerto
sobre la rama.(sin pausa ni para respirar)

(fuerte)
¡Oh, guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.


EL GRITO

La elipse de un grito,
[va] (se dibuja) [de monte
a monte] (por los montes).

[Desde] (Sobre) los olivos,
[sera] un arco iris negro
[sobre la noche azul.]

(muy fuerte)
¡Ay!

(menos fuerte)
[Como un arco de viola]
[el grito] [ha hecho] (hace) vibrar (el grito)
(las) largas cuerdas del viento.
Como un arco de viola (muy antigua).

[¡Ay!]

(confidencial, bajito, paréntesi original)
([Las gentes] (Los gitanos) de las cuevas
(se) asoman (con) sus velones.)

[¡Ay!]


EL SILENCIO

[Oye] (Escucha), hijo mío, el, silencio.
Es un silencio ondulado,
un silencio
(por) donde resbalan (los) valles y (los) ecos(;)
[y] (es un silencio) que inclina las frentes
hacia el suelo.


EL PASO DE LA SIGUIRIYA

(agitando las manos, esotérico)
Entre mariposas negras,
va una muchacha morena
junto a [una] (la) blanca serpiente
de (la) niebla.

(pensativo)
Tierra de luz,
cielo de tierra.

(suave)
Va encadenada al temblor
de un ritmo que nunca llega,
tiene el corazón de plata
y un puñal en la (mano) diestra.

(fuerte)
¿A dónde vas, siguiriya,
con un ritmo sin cabeza?
¿Qué luna recogerá
tu dolor de cal y adelfa?

(pensativo)
Tierra de 1uz,
cielo de tierra.


DESPUÉS DE PASAR

(asertivo, rápido)
Los niños miran
un punto lejano.

Los candiles se apagan.

(menos)
Unas muchachas ciegas
preguntan a la luna,
(suave)
y por el aire ascienden
espirales de llanto.

(reflexivo)
Las montañas miran
un punto lejano.


Y DESPUÉS

[Los laberintos]
(El laberinto)
[que crea el] (del) tiempo
se [desvanecen](desvanece).

[Sólo queda
el desierto.]

El corazón,
[fuente del deseo,]
se desvanece.

Sólo queda
el desierto.

La ilusión de la aurora
y los besos,
se desvanecen.

Sólo queda
el desierto.
Un ondulado
(un acaracolado)
desierto.

-------------&&&&&&&&&&&---------



Bibliografia.-

-1.-García Lorca, F., Antología comentada, 2 tomos, tomo I, Poesía, comentarios de Eutimio Martín, Ediciones de La Torre , Madrid, 1989 (O.P. 860 GAR ant, Biblio Hospital).
-2.- “María 'La Perrata'. El flamenco intuido y recordado.” en El País Semanal, 4.10.1984.
-3.-En este sentido vale la pena recordar la influencia cristiana en la obra de Lorca : García Lorca, F., Antología comentada.2 Tomos, Tomo II Teatro y Prosa, comentarios de Eutimio Martín, Ediciones de La Torre , Madrid, 1989 (O.P. 860 GAR ant, Biblio Hospital). Ver también : ../lectures/Lorca_Eutimio01.doc/nota 5.
-4.- Guardia, Alfredo de la, 1941, García Lorca. Persona y Creación, Ed. Sur, Buenos Aires.
-5.- García Lorca, F., Obras completas, edición de García-Posada, Tomo VI, Akal, Madrid.

dimecres, 22 de desembre del 2010

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diumenge, 19 de desembre del 2010

Bodas de sangre, de Federico García Lorca.

Performance de "BODAS DE SANGRE", selección de textos y escenografía de Xisco Bernal, coreografía de Antonio Gades.

Cantaban los novios. Cantaba el agua pasada. Llegaba la boda.
¡Que relumbre la casa!¡Que se llenen de miel las almendras amargas! Pon los manteles ya, prepara el vino. El novio es un palomo con el pecho de plata que espera por el campo el rumbo de la sangre derramada. Giraba la rueda. Giraba la rueda del agua pasada.

Acto segundo (fragmento)

 Luna:

    Cisne redondo en el río,
    ojo de las catedrales,
    alba fingida en las hojas
    soy; ¡no podrán escaparse!
    ¿Quién se oculta? ¿Quién solloza
    por la maleza del valle?
    La luna deja un cuchillo
    abandonado en el aire,
    que siendo acecho de plomo
    quiere ser dolor de sangre.
    ¡Dejadme entrar! ¡Vengo helada
    por paredes y cristales!
    ¡Abrid tejados y pechos
    donde pueda calentarme!
    ¡Tengo frío! Mis cenizas
    de soñolientos metales
    buscan la cresta del fuego
    por los montes y las calles.
    Pero me lleva la nieve
    sobre su espalda de jaspe,
    y me anega, dura y fría,
    el agua de los estanques.
    Pues esta noche tendrán
    mis mejillas roja sangre,
    y los juncos agrupados
    en los anchos pies del aire.
    ¡No haya sombra ni emboscada.
    que no puedan escaparse!
    ¡Que quiero entrar en un pecho
    para poder calentarme!
    ¡Un corazón para mí!
    ¡Caliente!, que se derrame
    por los montes de mi pecho;
    dejadme entrar, ¡ay, dejadme! (A las ramas.)
    No quiero sombras. Mis rayos
    han de entrar en todas partes,
    y haya en los troncos oscuros
    un rumor de claridades,
    para que esta noche tengan
    mis mejillas dulce sangre,
    y los juncos agrupados
    en los anchos pies del aire.
    ¿Quién se oculta? ¡Afuera digo!
    ¡No! ¡No podrán escaparse!
    Yo haré lucir al caballo
    una fiebre de diamante.

(Desaparece entre los troncos y vuelve la escena a su luz oscura. Sale una anciana totalmente cubierta por tenues paños verdeoscuros. Lleva los pies descalzos. Apenas si se le verá el rostro entre los pliegues. Este personaje no figura en el reparto.)

Mendiga:

    Esa luna se va, y ellos se acercan.
    De aquí no pasan. El rumor del río
    apagará con el rumor de troncos
    el desgarrado vuelo de los gritos.
    Aquí ha de ser, y pronto. Estoy cansada.
    Abren los cofres, y los blancos hilos
    aguardan por el suelo de la alcoba
    cuerpos pesados con el cuello herido.
    No se despierte un pájaro y la brisa,
    recogiendo en su falda los gemidos,
    huya con ellos por las negras copas
    o los entierre por el blanco limo.
    ¡Esa luna, esa luna! (Impaciente.)
    ¡Esa luna, esa luna!

(Aparece la luna. Vuelve la luz intensa.)

Luna:

    Ya se acercan.
    Unos por la cañada y otros por el río.
    Voy a alumbrar las piedras. ¿Qué necesitas?

Mendiga:

    Nada.

Luna:

    El aire va llegando duro, con doble filo.

Mendiga:

    Ilumina el chaleco y aparta los botones,
    que después las navajas ya saben el camino.

Luna:

    Pero que tarden mucho en morir. Que la sangre
    me ponga entre los dedos su delicado silbo.
    ¡Mira que ya mis valles de ceniza despiertan
    en ansia de esta fuente de chorro estremecido!

Mendiga: No dejemos que pasen el arroyo. ¡Silencio!

Luna: ¡Allí vienen!

(Se va. Queda la escena a oscuras.)

Mendiga:

    ¡De prisa! Mucha luz. ¿Me has oído?
    ¡No pueden escaparse!
  
    .........
  
  
  
    Le&ntildeador 1:

    ¡Ay muerte que sales!
    Muerte de las hojas grandes.

Le&ntildeador 2:

    ¡No abras el chorro de la sangre!

repartir entre el personal còpies de Leñadores per fer intervencions ara, quan toca
i tot al llarg de la representació aleatòriament.
Leñador 1:

    ¡Ay muerte sola!
    Muerte de las secas hojas.

Leñador 3:

    ¡No cubras de flores la boda!

Leñador 2:

    ¡Ay triste muerte!
    Deja para el amor la rama verde.

Leñador 1:

    ¡Ay muerte mala!
    ¡Deja para el amor la verde rama!

(Van saliendo mientras hablan. Aparecen Leonardo y la novia.)

Leonardo: ¡Calla!

Novia:

    Desde aquí yo me iré sola.
    ¡Vete! ¡Quiero que te vuelvas!

Leonardo:

    ¡Calla, digo!

Novia:

    Con los dientes,
    con las manos, como puedas.
    quita de mi cuello honrado
    el metal de esta cadena,
    dejándome arrinconada
    allá en mi casa de tierra.
    Y si no quieres matarme
    como a víbora pequeña,
    pon en mis manos de novia
    el cañón de la escopeta.
    ¡Ay, qué lamento, qué fuego
    me sube por la cabeza!
    ¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!

Leonardo:

    Ya dimos el paso; ¡calla!
    porque nos persiguen cerca
    y te he de llevar conmigo.

Novia:

    ¡Pero ha de ser a la fuerza!

Leonardo:

    ¿A la fuerza? ¿Quién bajó
    primero las escaleras?

Novia:

    Yo las bajé.

Leonardo:

    ¿Quién le puso
    al caballo bridas nuevas?

Novia:

    Yo misma. Verdad.

Leonardo:

    ¿Y qué manos
    me calzaron las espuelas?

Novia:

    Estas manos que son tuyas,
    pero que al verte quisieran
    quebrar las ramas azules
    y el murmullo de tus venas.
    ¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta!
    Que si matarte pudiera,
    te pondría una mortaja
    con los filos de violetas.
    ¡Ay, qué lamento, qué fuego
    me sube por la cabeza!

Leonardo:

    ¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!
    Porque yo quise olvidar
    y puse un muro de piedra
    entre tu casa y la mía.
    Es verdad. ¿No lo recuerdas?
    Y cuando te vi de lejos
    me eché en los ojos arena.
    Pero montaba a caballo
    y el caballo iba a tu puerta.
    Con alfileres de plata
    mi sangre se puso negra,
    y el sueño me fue llenando
    las carnes de mala hierba.
    Que yo no tengo la culpa,
    que la culpa es de la tierra
    y de ese olor que te sale
    de los pechos y las trenzas.

Novia:

    ¡Ay que sinrazón! No quiero
    contigo cama ni cena,
    y no hay minuto del día
    que estar contigo no quiera,
    porque me arrastras y voy,
    y me dices que me vuelva
    y te sigo por el aire
    como una brizna de hierba.
    He dejado a un hombre duro
    y a toda su descendencia
    en la mitad de la boda
    y con la corona puesta.
    Para ti será el castigo
    y no quiero que lo sea.
    ¡Déjame sola! ¡Huye tú!
    No hay nadie que te defienda.

Leonardo:

    Pájaros de la mañana
    por los árboles se quiebran.
    La noche se está muriendo
    en el filo de la piedra.
    Vamos al rincón oscuro,
    donde yo siempre te quiera,
    que no me importa la gente,
    ni el veneno que nos echa.

(La abraza fuertemente.)

Novia:

    Y yo dormiré a tus pies
    para guardar lo que sueñas.
    Desnuda, mirando al campo,
    como si fuera una perra, (Dramática.)
    ¡porque eso soy! Que te miro
    y tu hermosura me quema.

Leonardo:

    Se abrasa lumbre con lumbre.
    La misma llama pequeña
    mata dos espigas juntas.
    ¡Vamos!

(La arrastra.)

Novia:

    ¿Adónde me llevas?

Leonardo:

    A donde no puedan ir
    estos hombres que nos cercan.
    ¡Donde yo pueda mirarte!

Novia: (Sarcástica)

    Llévame de feria en feria,
    dolor de mujer honrada,
    a que las gentes me vean
    con las sábanas de boda
    al aire como banderas.

Leonardo:

    También yo quiero dejarte
    si pienso como se piensa.
    Pero voy donde tú vas.
    Tú también. Da un paso. Prueba.
    Clavos de luna nos funden
    mi cintura y tus caderas.

(Toda esta escena es violenta, llena de gran sensualidad.)

Novia: ¿Oyes?

Leonardo: Viene gente.

Novia:

    ¡Huye!
    Es justo que yo aquí muera
    con los pies dentro del agua,
    espinas en la cabeza.
    Y que me lloren las hojas.
    mujer perdida y doncella.

Leonardo: Cállate. Ya suben.

Novia: ¡Vete!

Leonardo:

    Silencio. Que no nos sientan.
    Tú delante. ¡Vamos, digo!

(Vacila la novia)

Novia: ¡Los dos juntos!

Leonardo: (Abrazándola)

    ¡Como quieras!
    Si nos separan, será
    porque esté muerto.

Novia:

    Y yo muerta.

(Salen abrazados. Aparece la luna muy despacio. La escena adquiere una fuerte luz azul. Se oyen los dos violines. Bruscamente se oyen dos largos gritos desgarrados y se corta la música de los violines. Al segundo grito aparece la mendiga y queda de espaldas. Abre el manto y queda en el centro, como un gran pájaro de alas inmensas. La luna se detiene. El telón baja en medio de un silencio absoluto.)
Telón
Fi de la performace.

Acto tercero.

dimecres, 19 de maig del 2010

Sonetti Lussuriossi (1), de Pietro Aretino,

Sonetti Lussuriossi (1), de Pietro Aretino, adaptació per la performance i traducció catalana de Xisco Bernal.



En protesta por la supresión de la pornografía en los canales de TV abierta, - mayo de 2010 -, esta noche les presento seis de los «Sonetos lujuriosos» que Pietro Aretino compuso para glosar los diesciseis grabados eróticos de Giulio Romano llamados «I Modi».
Pieto Aretino fue gran humanista, poeta, dramaturgo y escritor renacentista, disputado por príncipes y Papas que apreciaban su pluma com la mejor arma. A pesar de los muchos enemigos que se había procurado con su pluma, murió - protegido por Carlos I de España -, plácidamente en Venecia en su palacio, siempre abierto a todos los que tuvieran algo interesante que decir o que hacer en la vida.
Intimo de Tiziano, que realizó un famoso retrato del escritor.