dimecres, 22 de desembre del 2010

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Dominios gratis.







diumenge, 19 de desembre del 2010

Bodas de sangre, de Federico García Lorca.

Performance de "BODAS DE SANGRE", selección de textos y escenografía de Xisco Bernal, coreografía de Antonio Gades.

Cantaban los novios. Cantaba el agua pasada. Llegaba la boda.
¡Que relumbre la casa!¡Que se llenen de miel las almendras amargas! Pon los manteles ya, prepara el vino. El novio es un palomo con el pecho de plata que espera por el campo el rumbo de la sangre derramada. Giraba la rueda. Giraba la rueda del agua pasada.

Acto segundo (fragmento)

 Luna:

    Cisne redondo en el río,
    ojo de las catedrales,
    alba fingida en las hojas
    soy; ¡no podrán escaparse!
    ¿Quién se oculta? ¿Quién solloza
    por la maleza del valle?
    La luna deja un cuchillo
    abandonado en el aire,
    que siendo acecho de plomo
    quiere ser dolor de sangre.
    ¡Dejadme entrar! ¡Vengo helada
    por paredes y cristales!
    ¡Abrid tejados y pechos
    donde pueda calentarme!
    ¡Tengo frío! Mis cenizas
    de soñolientos metales
    buscan la cresta del fuego
    por los montes y las calles.
    Pero me lleva la nieve
    sobre su espalda de jaspe,
    y me anega, dura y fría,
    el agua de los estanques.
    Pues esta noche tendrán
    mis mejillas roja sangre,
    y los juncos agrupados
    en los anchos pies del aire.
    ¡No haya sombra ni emboscada.
    que no puedan escaparse!
    ¡Que quiero entrar en un pecho
    para poder calentarme!
    ¡Un corazón para mí!
    ¡Caliente!, que se derrame
    por los montes de mi pecho;
    dejadme entrar, ¡ay, dejadme! (A las ramas.)
    No quiero sombras. Mis rayos
    han de entrar en todas partes,
    y haya en los troncos oscuros
    un rumor de claridades,
    para que esta noche tengan
    mis mejillas dulce sangre,
    y los juncos agrupados
    en los anchos pies del aire.
    ¿Quién se oculta? ¡Afuera digo!
    ¡No! ¡No podrán escaparse!
    Yo haré lucir al caballo
    una fiebre de diamante.

(Desaparece entre los troncos y vuelve la escena a su luz oscura. Sale una anciana totalmente cubierta por tenues paños verdeoscuros. Lleva los pies descalzos. Apenas si se le verá el rostro entre los pliegues. Este personaje no figura en el reparto.)

Mendiga:

    Esa luna se va, y ellos se acercan.
    De aquí no pasan. El rumor del río
    apagará con el rumor de troncos
    el desgarrado vuelo de los gritos.
    Aquí ha de ser, y pronto. Estoy cansada.
    Abren los cofres, y los blancos hilos
    aguardan por el suelo de la alcoba
    cuerpos pesados con el cuello herido.
    No se despierte un pájaro y la brisa,
    recogiendo en su falda los gemidos,
    huya con ellos por las negras copas
    o los entierre por el blanco limo.
    ¡Esa luna, esa luna! (Impaciente.)
    ¡Esa luna, esa luna!

(Aparece la luna. Vuelve la luz intensa.)

Luna:

    Ya se acercan.
    Unos por la cañada y otros por el río.
    Voy a alumbrar las piedras. ¿Qué necesitas?

Mendiga:

    Nada.

Luna:

    El aire va llegando duro, con doble filo.

Mendiga:

    Ilumina el chaleco y aparta los botones,
    que después las navajas ya saben el camino.

Luna:

    Pero que tarden mucho en morir. Que la sangre
    me ponga entre los dedos su delicado silbo.
    ¡Mira que ya mis valles de ceniza despiertan
    en ansia de esta fuente de chorro estremecido!

Mendiga: No dejemos que pasen el arroyo. ¡Silencio!

Luna: ¡Allí vienen!

(Se va. Queda la escena a oscuras.)

Mendiga:

    ¡De prisa! Mucha luz. ¿Me has oído?
    ¡No pueden escaparse!
  
    .........
  
  
  
    Le&ntildeador 1:

    ¡Ay muerte que sales!
    Muerte de las hojas grandes.

Le&ntildeador 2:

    ¡No abras el chorro de la sangre!

repartir entre el personal còpies de Leñadores per fer intervencions ara, quan toca
i tot al llarg de la representació aleatòriament.
Leñador 1:

    ¡Ay muerte sola!
    Muerte de las secas hojas.

Leñador 3:

    ¡No cubras de flores la boda!

Leñador 2:

    ¡Ay triste muerte!
    Deja para el amor la rama verde.

Leñador 1:

    ¡Ay muerte mala!
    ¡Deja para el amor la verde rama!

(Van saliendo mientras hablan. Aparecen Leonardo y la novia.)

Leonardo: ¡Calla!

Novia:

    Desde aquí yo me iré sola.
    ¡Vete! ¡Quiero que te vuelvas!

Leonardo:

    ¡Calla, digo!

Novia:

    Con los dientes,
    con las manos, como puedas.
    quita de mi cuello honrado
    el metal de esta cadena,
    dejándome arrinconada
    allá en mi casa de tierra.
    Y si no quieres matarme
    como a víbora pequeña,
    pon en mis manos de novia
    el cañón de la escopeta.
    ¡Ay, qué lamento, qué fuego
    me sube por la cabeza!
    ¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!

Leonardo:

    Ya dimos el paso; ¡calla!
    porque nos persiguen cerca
    y te he de llevar conmigo.

Novia:

    ¡Pero ha de ser a la fuerza!

Leonardo:

    ¿A la fuerza? ¿Quién bajó
    primero las escaleras?

Novia:

    Yo las bajé.

Leonardo:

    ¿Quién le puso
    al caballo bridas nuevas?

Novia:

    Yo misma. Verdad.

Leonardo:

    ¿Y qué manos
    me calzaron las espuelas?

Novia:

    Estas manos que son tuyas,
    pero que al verte quisieran
    quebrar las ramas azules
    y el murmullo de tus venas.
    ¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta!
    Que si matarte pudiera,
    te pondría una mortaja
    con los filos de violetas.
    ¡Ay, qué lamento, qué fuego
    me sube por la cabeza!

Leonardo:

    ¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!
    Porque yo quise olvidar
    y puse un muro de piedra
    entre tu casa y la mía.
    Es verdad. ¿No lo recuerdas?
    Y cuando te vi de lejos
    me eché en los ojos arena.
    Pero montaba a caballo
    y el caballo iba a tu puerta.
    Con alfileres de plata
    mi sangre se puso negra,
    y el sueño me fue llenando
    las carnes de mala hierba.
    Que yo no tengo la culpa,
    que la culpa es de la tierra
    y de ese olor que te sale
    de los pechos y las trenzas.

Novia:

    ¡Ay que sinrazón! No quiero
    contigo cama ni cena,
    y no hay minuto del día
    que estar contigo no quiera,
    porque me arrastras y voy,
    y me dices que me vuelva
    y te sigo por el aire
    como una brizna de hierba.
    He dejado a un hombre duro
    y a toda su descendencia
    en la mitad de la boda
    y con la corona puesta.
    Para ti será el castigo
    y no quiero que lo sea.
    ¡Déjame sola! ¡Huye tú!
    No hay nadie que te defienda.

Leonardo:

    Pájaros de la mañana
    por los árboles se quiebran.
    La noche se está muriendo
    en el filo de la piedra.
    Vamos al rincón oscuro,
    donde yo siempre te quiera,
    que no me importa la gente,
    ni el veneno que nos echa.

(La abraza fuertemente.)

Novia:

    Y yo dormiré a tus pies
    para guardar lo que sueñas.
    Desnuda, mirando al campo,
    como si fuera una perra, (Dramática.)
    ¡porque eso soy! Que te miro
    y tu hermosura me quema.

Leonardo:

    Se abrasa lumbre con lumbre.
    La misma llama pequeña
    mata dos espigas juntas.
    ¡Vamos!

(La arrastra.)

Novia:

    ¿Adónde me llevas?

Leonardo:

    A donde no puedan ir
    estos hombres que nos cercan.
    ¡Donde yo pueda mirarte!

Novia: (Sarcástica)

    Llévame de feria en feria,
    dolor de mujer honrada,
    a que las gentes me vean
    con las sábanas de boda
    al aire como banderas.

Leonardo:

    También yo quiero dejarte
    si pienso como se piensa.
    Pero voy donde tú vas.
    Tú también. Da un paso. Prueba.
    Clavos de luna nos funden
    mi cintura y tus caderas.

(Toda esta escena es violenta, llena de gran sensualidad.)

Novia: ¿Oyes?

Leonardo: Viene gente.

Novia:

    ¡Huye!
    Es justo que yo aquí muera
    con los pies dentro del agua,
    espinas en la cabeza.
    Y que me lloren las hojas.
    mujer perdida y doncella.

Leonardo: Cállate. Ya suben.

Novia: ¡Vete!

Leonardo:

    Silencio. Que no nos sientan.
    Tú delante. ¡Vamos, digo!

(Vacila la novia)

Novia: ¡Los dos juntos!

Leonardo: (Abrazándola)

    ¡Como quieras!
    Si nos separan, será
    porque esté muerto.

Novia:

    Y yo muerta.

(Salen abrazados. Aparece la luna muy despacio. La escena adquiere una fuerte luz azul. Se oyen los dos violines. Bruscamente se oyen dos largos gritos desgarrados y se corta la música de los violines. Al segundo grito aparece la mendiga y queda de espaldas. Abre el manto y queda en el centro, como un gran pájaro de alas inmensas. La luna se detiene. El telón baja en medio de un silencio absoluto.)
Telón
Fi de la performace.

Acto tercero.

dimecres, 19 de maig del 2010

Sonetti Lussuriossi (1), de Pietro Aretino,

Sonetti Lussuriossi (1), de Pietro Aretino, adaptació per la performance i traducció catalana de Xisco Bernal.



En protesta por la supresión de la pornografía en los canales de TV abierta, - mayo de 2010 -, esta noche les presento seis de los «Sonetos lujuriosos» que Pietro Aretino compuso para glosar los diesciseis grabados eróticos de Giulio Romano llamados «I Modi».
Pieto Aretino fue gran humanista, poeta, dramaturgo y escritor renacentista, disputado por príncipes y Papas que apreciaban su pluma com la mejor arma. A pesar de los muchos enemigos que se había procurado con su pluma, murió - protegido por Carlos I de España -, plácidamente en Venecia en su palacio, siempre abierto a todos los que tuvieran algo interesante que decir o que hacer en la vida.
Intimo de Tiziano, que realizó un famoso retrato del escritor.

dimecres, 14 d’abril del 2010

To be or not to be.



Hamlet, de William Shakespeare.
(performance por Xisco Bernal)

Sras y sres, esta noche vamos a escuchar el famoso monólogo “To be or not to be”, efectivamente (señalando a alguien con la mirada), Hamlet de William Shakespeare. Pero antes quiero hacerles una pequeña reflexión sobre una revolución silenciosa y absolutamente reaccionaria que nos va cambiando, en voz baja los nombre de las cosas y por tanto las ideas y hasta la historia del arte.

Todos conocemos una pintura central en la historia del arte contemporáneo. "Las señoritas de Aviñón" de Pablo Picasso. Todos hemos visto alguna vez el famoso "Pensador" de Rodin, que hace poco estuvo en València. Y también conocemos "La Divina Comedia" de Dante. Cierto?

Pues bien, ninguna de estas obras de arte se llama con el nombre que le puso su autor. Las señoritas eran las prostitutas, El Pensador era El Poeta – que Rodin hizo precisamente pensando en Dante -, y la Comedia era así simplemente, La Comedia, sin nada de divina.

Con Hamlet ocurre algo parecido. ¿Qué quiere decir que la conciència nos hace cobardes a todos? ¿O que la reflexión empalidece el impulso de nuestras acciones? Hamlet no es el personaje melancólico que se nos propone sino todo lo contario, un revolucionario.

Que dice...

Ser o no ser, esa es la questión.
Saber si es para el alma más noble sufrir
pedradas y flechazos de la ultrajante fortuna
o tomar las armas contra un mar de dudas,
y en la lucha darles fin.
Morir : dormir.
Nada más; y como un sueño decir : se acabaron
los dolores del corazón y los miles de males naturales,
herencia de éste trozo de carne. Éste es un final
fervientemente deseado.

Morir, dormir;
dormir; tal vez soñar, sí! aquí está el problema.

Y en éste dormir de la muerte, qué sueños podran sobrevenir
privados ya de éste mortal despojo.

Reflexionemos :ésto es
lo que da a las calamidades tan larga vida.

Pues ¿quién soportaría el látigo y el insulto de la historia,
los agravios del tirano, la burla del orgulloso,
las penas del amor menospreciado, la lentitud de la justicia,
la insolencia de la burocracia, las burlas
que el paciente de los más indignos recibe,
si uno mismo pudiera arreglar cuentas
con un el filo de un puñal?

Quien aguantaría cargas
gimiendo y sudando bajo el peso de la vida
sino es por ese algo que hay después de la muerte
el país desonocido de cuyas fronteras
ningún viajero regresa, desconcierta la voluntad
y nos hace luchar contra los males que tenemos cerca
en vez de volar a pelear con otros desconocidos?

Conclusión, ¡la conciencia nos hace a todos cobardes!

Y así el brillo original de la decisión
se debilita por la palidez del pensamiento,
y las empresas de gran entidad y empuje
a causa de ésto se disuelven.
y pierden hasta el nombre de acción.

Ah, se me olvidaba, si yo fuera un poquito como Almodóvar, también apoyaría al juez Garzón. pero yo soy de los que sufren la inutilidad de la justicia que deja en libertad a violadores y ladrones todos los días en todos los juzgados de España.


Pupurri republicano en honor de Miguel Hernández.

Adaptación para la performance de fragmentos de las poesías “El herido”, “Juramento de la alegría” y “Llamo a los poetas”.

Sras y Sres, hoy sólo recordarles con MH que
la sangre llueve siempre hacia ariba, boca arriba,
hacia el cielo.
Y que las heridas suenan como caracolas,
cuando llevan celeridad de vuelo,
y esencia de las olas.

(Recordarles que con MH que)
La sangre huele a mar, sabe a mar, sabe a bodega.
a bodega de mar, de vino bravo, que estalla donde el herido palpitante se anega,
florece,se halla.

Herido estoy, miradme: necesito más vidas.
La que contengo es poca para la cantidad
de sangre que tengo que perder por cada herida.
Decidme. ¿Quién no fue herido?
¡Ay de quien no esté herido!
¡Ay de quien jamás se sintió herido por la vida(!)
¡Ay de quien jamás se sintió en la vida alegremente herido.

- - - - - - - -

Recordarles también con MH que llegará un abril
que será un pleno de abriles,
una primaveral caballería,
que inundará de galopes todos los rincones
de España: será el ejército del sol, de la alegría.

Desaparecerá la tristeza, el dia
devorador, el tallo marchito,
cuando, avasalladora llamarada
galope la alegría en un caballo
como una bandera republicana.

A su paso se pararan lo relojes,
las abejas, los niños se alborotaran,
los vientres seran más fértiles, más profusas las trojes,
saltaran las piedras, los lagartos trotaran.

Se despedazará el agua en los zarzales
las lágrimas no arrasaran
no doleran las espinas ni las flechas,
y se gritará ¡Salud! a todos los que pasan
con la boca anegada de cosechas.

Tendrá el mundo otra cara. Se acercará lo remoto
en una muchedumbre de bocas y de brazos.

- - - - -


(Y finalmente, decirles tambien con MH)
Entre todos vosotros, con Vicente Aleixandre
y con Pablo Neruda tomo asiento en la tierra:
tal vez porque he sentido un corazón cercano,
cerca de mí, casi rozando el mío.

Con vosotros y vosotras me siento más arraigado y hondo,
y además menos solo. Ya vosotros sabéis
lo solo que yo soy.

Alberti, Altolaguirre, Cernuda, Prados, Garfias,
Machado, Juan Ramón, León Felipe, Aparicio,

(Alfredo Aparicio, de quien Hemingway dijo :”O es un genio o el mayor imbécil del siglo”, sólo escribió en su vida un poema de unas pocas líneas que Vdes van a tener la suerte de escuchar:

En Don Benito (él era de allí, de Don Benito, pequeño pueblo de Badajoz)
En Don Benito
hay dos rotondas,
una circular y otra redonda.

En Don Benito
hay un bar de carretera;
allí bebe una mujer
que la muerte espera.

y por supuesto, nada editado. Iba por las mesas con un papel arrugado en el que anotaba y rectificaba su poema. Dicen que nunca se sentaba. Miguel Hernández lo coloca entre los grandes...¡Aparicio!)

Oliver, Plaja, hablemos de aquello a que aspiramos:
por lo que enloquecemos lentamente.

Hablemos del trabajo, del amor sobre todo,
donde la telaraña y el alacrán no habitan.
Hoy quiero abandonarme tratando con vosotros
de la buena semilla de la tierra.

Dejemos el museo, la biblioteca, el aula
sin emoción, sin tierra, glacial,
allí tiritaran mañana nuestros corazones...
entre los tomos.

dimarts, 13 d’abril del 2010

Estat d'emergència.


12/04/10
Dilluns M'he equivocat el reventador no hi era tal. s'hi tracta de molt més!! M'ha eixit un Senyor Feudal!! Ara ja puc dir noms : A La Tabernaia que va ser l'iniciadora s'han afegit, Slaugther i Café Pessoa. Amb diferents graus de restriccions, clar. Café Pessoa prohibició absoluta. Slaugther 'aconsella' cada quinze dies. Wow!! Per fi s'hi va aclarant la situació!! Vindran més restriccions a a llibertat d'expressió? Jo espere que sí. Aquest Senyor Feudal sembla prou poderòs.

A casa meua acabe de patir també l'agressió d'una colla de gamberrets quand anava a omplir les garrafes d'aigua a la font. Peus en polvorosa. Per lo vist el Senyor Feudal te els tentàculs ben estesos. Prudència.

En l'últim bar que he entrat una parella molt escandalosa parlava de Santa Pola de manera s'hi enterara tothom... Serà casualitat?

Un robatori me va deixar sense la targeta del metro. Un avís?
Estat d'emergència - amb el conseqüent bloGQueig informatiu, clar- .
Més endavant contarem mes coses, dels cants a la llibertat. A la República. Amb Miguel Hernández. No sé pas perquè tinc la intuició de que a alguns no els agraden òbviament aquests cants a la llibertat i a 'd'altres', no tan òbviament, tampoc. S'haura de tindre algun carnet per cantar a la llibertat? S'ho preguntare dema a Vicent Torrent o a Manolo Miralles en el Centre Octubre de Cultura Contemporania.,
Confie que tot anirà be... 'les rates', - d'un i altre bàndol -, no treballen a gust amb la llum de dia. - Cambio y cierro.

diumenge, 4 d’abril del 2010

Avui m'han dit dictador!!

04/04/10.

Avui m'han dit dictador. Sí, així com sona. Dictador, per disposar de cincs minuts dels clients d'una bar i oferir-les una poesia, un monòleg, una petita actuació. Podría ser furtador, lladre per ser més exacts, per furtar cincs preciosos minuts de lleure i de tertúlia, - Guy de Maupassant diu que val més un bes furtat -. Però no, sóc dictador, perquè sense preguntar ningú entre en un bar i comence la meua performance. Hauria de cercar el consens, primer, opina el meu interlocutor. Hauria de preguntar primer, educadament, si als presents els agradarà o importunarà els cinc minuts de monòleg o poesia. Tanmateix no me va aclarar el meu interlocutor si hi és necesària la majoria absoluta o l'unanimitat per considerar aprovada la proposta.

Jo li vaig explicar que l'aprobació hi és implícita quan el públic mantén un respectuòs silenci durante l'actuació. I més definitivament al final, amb l'aplaudiment. I més encara si se rasca la butxaca amb monedes d'un i de dos euros. Però això no hi és suficient. Sóc un dictador, com els que entren oferint roses o metxeros. Quina òstia de dictadors!! No será que a algú li reventen els aplaudiments i els bons euros que arreplegue?

No diré pas el nom de l'establiment. Seria seguir-li el joc al reventador. És un local de bon cartell. Jo sóc un perfecte desconegut. Algú está interesat en que comence a despotricar i a crear-me antipaties. El deixem esperant, oi?.

Abans d'ahir, divendres, - estranya coincidència -, surgiren uns rebentadors en un dels restaurants que actue des de més temps. Posarem en marxa el plà B, amb més actuacions i els impresos. Tanmateix, en una cosa podria tindre raó hauria de tornar als locals cada quinze dies? Cinc minuts a la setmana pot resultar...pessat? Canya!! Hi ha locals que vaig tots els divendres i dissabte!! I estan encantats! Hi ha locals i locals, cert. Tots els locals no ténen el mateix públic, d'acord. Tots no valoren les mateixes coses, d'acord. En alguns pot resultar pessat una vegada a la setmana. Cinc minuts a la setmana? Canya!!

divendres, 26 de març del 2010

Bodas de Sangre (fragmento) de Federico García Lorca




Bodas de sangre de F. García Lorca.

(Lorca no leia como un actor, ni con esa complacencia que tienen a vesces los poetas con el ritmo de las palabras. Se adheria a la realidad de sus criaturas y su intensa maestría hacía temblar, era al modo del cante jondo que hiela la sangre. (2,268,272-273)


Performance BodasDSangre 01 (1,150)

El (texto) entre paréntesis se ha de decir pero no figura en el original. El [texto] entre corchetes figura en el original pero no se ha de decir. Dirigirse a hombres o mujeres, según hable la novia o Leonardo. Y ya se sabe : “al modo del cante jondo, que hiela la sangre” (1,33); de Tomás Pavón y la Cantata 140/2n concert de Brandenburgo (1,67) de Bach juntos, si pudiera ser).


Acto Tercero.
. . . . . . . .

(Deprisa, gritando y agitado)
NOVIA.— Con los dientes,
con las manos, como puedas.
quita de mi cuello honrado
el metal de esta cadena,
(dejándome) [y déjame] arrinconada
(allá) en mi casa de tierra.
Y si no quieres matarme
como a víbora pequeña,
pon en mis manos de novia
el cañón de la escopeta.
¡Ay, qué lamento, qué fuego
me sube por la cabeza!
¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!

LEONARDO.— Ya dimos el paso; ¡calla!
(porque) [que] nos persiguen cerca
y te he de llevar conmigo.

NOVIA.— ¡(Pero ha) [habrá] de ser a la fuerza!

LEONARDO.— ¿A la fuerza? ¿Quién bajó
primero las escaleras?

NOVIA.— Yo las bajé.

LEONARDO.— ¿Quién le puso
al caballo bridas nuevas?

NOVIA.— Yo misma. Verdad.

LEONARDO.— ¿Y qué manos
me calzaron las espuelas?

NOVIA.— Estas manos que son tuyas,
pero que al verte quisieran
quebrar las ramas azules
y el murmullo de tus venas.
¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta!
Que si matarte pudiera,
te pondría una mortaja
con (los) filos de violetas.
¡Ay, qué lamento, qué fuego
me sube por la cabeza!

LEONARDO.— [Y a mí]¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!
Porque yo quise olvidar
y puse un muro de piedra
entre tu casa y la mía.
Es verdad. ¿No lo recuerdas?
Y cuando te vi (de)[a lo] lejos
me eché en los ojos arena.
Pero montaba a caballo
y el caballo iba a tu puerta.
Con alfileres de plata
mi sangre se puso negra,
y el sueño me fue llenando
las carnes de mala hierba.
Que yo no tengo la culpa,
que la culpa es de la tierra
y de ese olor que te sale
de los pechos y las trenzas.

NOVIA.— ¡Ay que sinrazón! No quiero
contigo cama ni cena,
y no hay minuto del día
que estar contigo no quiera,
porque me arrastras y voy,
y me dices que me vuelva
y te sigo por el aire
como una brizna de hierba.
He dejado a un hombre duro
y a toda su descendencia
en la mitad de la boda
y con la corona puesta.
Para ti será el castigo
y no quiero que lo sea.
¡Déjame sola! ¡Huye tú!
No hay nadie que te defienda.

LEONARDO.— [Los] Pájaros de la mañana
por los árboles se quiebran.
La noche se está muriendo
en el filo de la piedra.
Vamos al rincón oscuro,
donde yo siempre te quiera,
que no me importa la gente,
ni el veneno que nos echa.


(La abraza fuertemente.)


NOVIA.— Y yo dormiré a tus pies
para guardar lo que sueñas.
Desnuda, mirando al campo,
como si fuera una perra,


(Más dramática.)


¡porque eso soy! Que te miro
y tu hermosura me quema.

LEONARDO.— Se abrasa lumbre con lumbre.
La misma llama pequeña
mata dos espigas juntas.
Clavos de luna nos funden
mi cintura y tus caderas.
(Muy fuerte)
¡Vamos!


(La arrastra.)


NOVIA.— ¿Adónde me llevas?

LEONARDO.— A donde no puedan ir
estos hombres que nos cercan.
¡Donde yo pueda mirarte!
[Donde yo solo te vea]

NOVIA (Sarcástica.).—
Llévame de feria en feria,
dolor de mujer honrada,
a que las gentes me vean
con las sábanas de boda
al aire como banderas.

LEONARDO.— También yo quiero dejarte
si pienso como se piensa.
Pero voy donde tú vas.
Tú también. Da un paso. Prueba.
Clavos de luna nos funden
mi cintura y tus caderas.

(Toda esta escena es violenta, llena de gran sensualidad.)

NOVIA.— ¿Oyes?

LEONARDO.— Viene gente.

NOVIA.— ¡Huye!
Es justo que yo aquí muera
con los pies dentro del agua,
y espinas en la cabeza.
Y que me lloren las hojas,
mujer perdida y doncella.

LEONARDO.— Cállate. Ya suben.

NOVIA.— ¡Vete!

LEONARDO.— Silencio. Que no nos sientan.
Tú delante. ¡Vamos, digo!


(Vacila la NOVIA.)


NOVIA.— ¡Los dos juntos!

LEONARDO (Abrazándola.).—
¡Como quieras!
Si nos separan, será
porque esté [ya] muerto.

NOVIA.— Y yo muerta.

....
(Diálogo de los leñadores)

¡Ay muerte que sales!
Muerte de las hojas grandes.
¿No abras el chorro de la sangre!

¡Ay muerte sola!
Muerte de las secas hojas.
¡No cubras de flores la boda!

¡Ay triste muerte!
Deja para el amor la rama verde.
¡Ay muerte mala!
¡Deja para el amor la verde rama!

....


(Salen abrazados. Aparece la LUNA muy despacio. La escena adquiere una fuerte luz azul. Se oyen los dos violines. Bruscamente se oyen dos largos gritos desgarrados y se corta la música de los violines. Al segundo grito aparece la MENDIGA y queda de espaldas. Abre el manto y queda en el centro, como un gran pájaro de alas inmensas. La LUNA se detiene. El telón baja en medio de un silencio absoluto.)
.................
MENDIGA. - (“que según la acotación «no figura en el reparto»”(1,75)— Flores rotas (son) los ojos, y sus(los) dientes dos puñados de nieve endurecida. Los dos cayeron[, y ](.)la novia vuelve teñida en sangre falda y cabellera. Cubiertos con dos mantas ellos vienen sobre los hombros de los mozos altos. Así fue; nada más. Era lo justo. Sobre la flor del oro, sucia arena.
.....................
Bibliografia.-
-1.- García Lorca, F., Bodas de sangre, edició de Josephs, A. i Caballer, J., Cátedra, 988, Madrid.
-2.-Auclair, Marcelle, 1972, Vida y muerte de Garcia Lorca, Biblioteca Era, Mexico D.F.

divendres, 12 de març del 2010

No hi havia a València.



No hi havia a València.

(Adaptació de Xisco Bernal per la performance de “Els amants”, “No escric Èglogues” i “Cultura” d'En Vicent Andrés Estellés).



No hi havia a València dos amants com nosaltres
feroçment s'estimem des del matí a la nit.

No hi havia a València dos cames com les teues.
Dolçament les recorde amb els ulls plens de llàgrimes,
amb una terranyina de llàgrimes als ulls.

On ets? On són les teues adorables cames?
Recórrec l'Albereda, aquells llocs familiars.
Creue les nits. Evoque les baranes del riu.

Tot ho recorde mentre vas estenent la roba.
Han passat anys, [han passat] molts anys; han passat moltes coses.
(De sobte) [De vegades] encara ens pren aquell vent o l'amor
i rodolem per terra entre (abraços i besos)[besos i abraços].
No comprenem l'amor com un costum amable,
com un costum pacific de compliments i teles
(i que em perdone el cast senyor López-Picó).
Es desperta de sobte, com un vell huraca
i ens tomba per terra els dos, ens ajunta, ens empeny.

No hi havia a València dos cames com les teues.
Llargament escriuria sobre les teues cames.
Com si anasses per l'aigua, entre un aigua invisible,
entre un aigua claríssima venies pel carrer.
Carrer avall venies entre els solars, els crits,
[del] (els) infants que jugaven en eixir de l'escola,
la dona [que] arreplegava la roba del terrat,
l'home [que] recomponia lentament un rellotge
mentre un [l']amic parlava dels seus anys de presó
per coses de la guerra, tu venies solemne.

Jo desitjava a voltes un amor educat
en marxa el tocadiscos, negligentment besant-te,
ara un muscle i després el peçó d'una orella.
El nostre amor és un amor brusc i salvatge,
(i tenim) [que te] l'enyorança amarga de la terra,
d'anar a rebolcons entre besos i arraps.

On ets? On són les teues adorables cames?
No havia a València dos cames com les teues,
amb (la) [eixa] viva alegria (de la) [d'una] virginitat
que sempre venia, pero mai arribava del tot.
Jo et volia així, jo ho volia així :
jo nasquí per (aguardar-te) [esperar-te], per veure com venies.
Fi versió short.

Carregaven els hòmens els ventruts camions.
Venien els autobusos de Gandia, de Paterna.
Eixien veus dels bars, l'olor d'oli fregit.
Tu venies solemne sobe les teus cames.
(Oh)[Amb tota] la solemnitat de la( teua) carn (tendra),
del teu cos adorable sobre les [teues] llargues cames!

Inútilment recórrec els crepuscles, les nits,

- t'agradava asisitir a l'espectacle gratuït del crepuscle,
L'Eneida traduida en versos de deu sil·labes,
uns versos cereals, pel canonge Riber,
afamats de domassos, de tàctils vermellors;
t'agradava tocar les asproses baranes [del riu] (Cultura,60) -

[Inútilment recórrec Valeǹcia]
Un cadáver verdòs, un cadáver fosfòric
va tocant les anelles, (va) preguntant per tu.

Es desperta [l']Ausiàs March en el vas del carner.
Jo no sé res de tu. Han passat segles, [han passat ] dies.
Inútilment recórrec València. No escric Églogues.

dimecres, 10 de març del 2010

Romance sonámbulo de F. García Lorca



ROMANCE SONÁMBULO.

A Gloria Giner
y a Fernando de los Ríos.

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.

Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.

Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.

*

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.

La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.

¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

*

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?

Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.

Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
dejadme subir, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

*

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.

Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

*

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.

Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.

¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está mi niña amarga?

¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

*

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.

La noche su puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Federico García Lorca
2 de agosto de 1924

divendres, 5 de març del 2010

Poemas al vino: "La Bodega Interior"


La Bodega Interior (Poemas al vino).
(Adaptaciones para la peformance de Xisco Bernal)

La Bodega Interior (Poemas al vino).
(Adaptaciones para la peformance de Xisco Bernal de los poemas : El vi, de V.Andrés Estellès, Oda al Vino de Pablo Neruda, Poema al vino, de J.L.Borges, Tus cartas son un vino, Hijo de la luz y de la sombra y El herido, de M. Hernández, Malestar y noche, de F. García Lorca, El vino, Xisco Bernal)
Sras y Sres, es bien sabido que las cosas no tiene existencia propia. Y que sólo cuentan para nosotros en función de la importancia que les damos. El paladar, el gusto es un hàbil traductor, nada más. Los sabores, los placeres de la mesa – y de la cama -, nacen dentro. Los poetas van a darles a Vdes., gracias a “nombre del restaurante” la oportunidad de degustar más sutilmente, si cabe, sus vinos, de disfrutar más placenteramente la suave y leve embiaguez, de descubrir nuevos matices, en resumen, de mejorar su bodega interior porque no se olviden que los sabores, los placeres nacen dentro y
en los sentidos desembocan los laberintos de nuestra mente.

No podia faltar el vi damunt la taula.
Una solemnitat, un rito que venia
des de la nit: el vi encenia la taula,
encenia la casa, encenia la vida.
Una vella litúrgia el posava a la taula.
Una vella litúrgia nocturna, inescrutable,
encenia la sang, palpitava en els ulls.
Una solemnitat, un ritus que venia
des de la nit, ldes de la nit febril de la caverna.
S'oficiava el vi, lentament, greument.
Parle del vi dels pobres. El vi que ens fa forts.
Un tros de ceba cru, un rosegó de pa.
I un got de vi solemne. Parle del vi dels pobres,
begut solemnement, aliment de la còlera.
El vi de l'esperança, el vi del sacrifici
de l'esperança rompuda, de plantar cara a la vida.
(El vi, V.Andrés Estellès).

VINO color de día,
vino color de noche,
vino con pies de púrpura
o sangre de topacio,
estrellado hijo de la tierra,
vino, liso
como una espada de oro,
suave
como un desordenado terciopelo,
vino encaracolado
y suspendido,
amoroso,
marino.

Amor mio, de pronto
tus caderas son
la curva colmada
de la copa,
tus pechos los racimos,
la luz del alcohol tu cabellera,
las uvas tus pezones,
y tu amor
la claridad que cae entre mis sentidos,
como el esplendor terrestre de la vida.
(Oda al Vino Pablo Neruda).

¿En qué cielo, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de astros, en qué secreto día
surgió la valerosa y singular idea de inventar
esa alegría?

Otoños de oro la vendimiaron. Como el vino fluye toda roja a lo largo de las generaciones
como el río del tiempo y en su camino
nos obsequia con su música, su fuego y sus leones
(Soneto del vino, J.L.Borges).


Tus cartas son un vino
que me trastorna y son
el único alimento para mi corazón.
(Tus cartas son un vino, M. Hernández).

El aire de la noche desordena tus pechos,
y desordena y vuelca nuestros cuerpos
Como una tempestad de enloquecidos.

La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor laten las sombras como si fueran
las almas de los pozos, de los vinos.
(Hijo de la luz y de la sombra, M. Hernández)

La sangre también huele a mar, sabe a mar,
sabe a bodega. A bodega de mar,
a bodega de vino bravo.
(El herido, M.Hernández)


Abejaruco.
En tus árboles oscuros.
Noche de cielo balbuciente
y aire tartamudo.

Tres borrachos eternizan
sus gestos de vino y duelo.
Los astros de plomo giran
sobre un pie.
Abejaruco.
En tus árboles oscuros.

Dolor de sien oprimida
con guirnalda de minutos.
¿Y tu silencio? Los tres
borrachos cantan desnudos.
Pespunte de seda virgen
es tu canción.
Abejaruco.
Uco uco uco uco.
Abejaruco.
(Malestar y noche, F. García Lorca).

Yo confundo el vino con el sudor,
y la vendimia con la comida casera,
con lo que ha sido esperado.
Lo confundo también con el otoño,
anuncio de la edad dorada,
de arrugas que sugieren sutilezas,
de sexo gran reserva.

-- -- - -


Confundo las parras,
con las pasiones del verano,
a ras de tierra abrasada.
Noches, tardes, mañanas,
que se transforman en ocres, azules,
verdes dulces.

Confundo los cuerpos con los racimos,
los pámpanos con la vida que enrosca
sus lenguas de pies y manos.

Fermentación anaeróbica en la oscuridad,
en la soledad del alma, y de los pedos,
oscura bodega, bien templada del alma,
donde todo junta y fermenta, y crea
el perfume del fin de los viñedos.

Yo no sé como decirles
que el vino lo llevamos dentro.
Y que algun dia se descubrirá
que el color, el retrogusto, el gusto,
procede de en una bodega interior,
íntima, que todos llevamos dentro.

A los poetas no nos va
el vino viejo. Lo preferimos joven
para envejecerlo dentro.
(La Bodega Interior, Xisco Bernal).

A veces el vino, prisionero de sombras,
amanece con la navaja,
destituido ya del sol de su nobleza,
a consumir pobres inermes de los barrios.
Corrompe la alegría en los ruines boliches
donde violan su estirpe las tinturas y el agua
para estragar al hombre del jornal y enturbiarle
la raída inocencia que padece su canto.

Sale del vino un puño. Sale un grito. Le nace
la mala luz, la artera puñalada.
Y amanece en la celda donde orina el desprecio
y llora roncamente su lágrima de espanto.
El vino mata al vino en la casa del pobre:
entra el domingo y saca a las mujeres llorando.

(Carta de vinos, de Armando Tejada Gómez)

dimecres, 3 de març del 2010

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca (adaptación para la performance de Xisco Bernal)


Sras i Sres, esta noche les ofrezo una adaptació muy resumida del inmenso poema de García Lorca, “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”.

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca
(adaptación para la performance de Xisco Bernal)


LA COGIDA Y LA MUERTE.
(un coro en vivo o grabado repite lentamente “a las cinco de la tarde” hasta “el gentío rompía las ventanas”.)


A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.

Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.

Ya [luchan](lucha) la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.

Y [un](el) muslo con [un](el) asta desolada
a las cinco de la tarde.

[Comenzaron](ya comienzan) los sones del bordón
a las cinco de la tarde.

Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.

En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.

¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.

Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,

cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,

la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.

Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.

El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.

El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.

A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.

Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.

Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,

y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!

¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!


LA SANGRE DERRAMADA.

¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.
¡Que no quiero verla!
La luna de par en par,
caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras
¡Que no quiero verla!

Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!
¡Que no quiero verla!
La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.

¡Que no quiero verla!
Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.

Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.

¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!
No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes,
mayorales de pálida niebla.

No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazón tan de veras.

Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.

Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.

¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué gran serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!

Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.

Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.

¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.

¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡Yo no quiero verla!


ALMA AUSENTE.

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.

No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
El otoño [vendrá con](traerá sus) caracolas,
[uva](uvas) de niebla y monjes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.
No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.

Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.


CUERPO PRESENTE.

La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.

Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.

Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.

Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
El aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve
se calienta en la cumbre de las ganaderías.

¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.

¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.

Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos;
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para este capitán atado por la muerte.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.

Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en la noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.

No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar! "

dijous, 11 de febrer del 2010

Performance Miguel Hernández (4)




Juramento de la alegría, Miguel Hernández.
(Adaptación de Xisco Bernal)

Sobre la roja España blanca y roja,
blanca y fosforesente,
una historia de polvo se deshoja,
irrumpe un sol unánime, batiente.

Es un pleno de abriles,
una primaveral caballería,
que inunda de galopes los perfiles
de España: es el ejército del sol, de la alegría.

Desaparece la tristeza, el dia
devorador, el tallo marchito,
cuando, avasalladora llamarada
galopa la alegría en un caballo
igual que una bandera desbocada.

A su paso se paran lo relojes,
las abejas, los niños se alborotan,
los vientres son más fértiles, más profusas las trojes,
saltan las piedras, los lagartos trotan.

....

Alegraos por fin los carcomidos,
los desplomados bajo la tristeza,
salid de los vivientes ataúdes,
sacad de entre las piernas la cabeza
caed en la alegría como grandes taludes.

Alegres animales,
la cabra, el gamo, el potro, las yeguadas,
se desposan delante de los hombres contentos.
Y paren las mujeres lanzando carcajadas,
desplegando en su carne firmamentos.

....

Se despedaza el agua en los zarzales
las lágrimas no arrasan
no duelen las espinas ni las flechas,
y se grita ¡Salud! a todos los que pasan
con la boca anegada de cosechas.

Tiene el mundo otra cara. Se acerca lo remoto
con una muchedumbre de bocas y de brazos.

.......

diumenge, 7 de febrer del 2010

"Ciudad sin sueño" de Federico García Lorca




CIUDAD SIN SUEÑO (NOCTURNO DEL BROOKLYN BRIDGE)

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.

Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!

Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.

Performance Miguel Hernández (3) per Xisco Bernal.



Adaptación del poema "El herido" de Miguel Hernández, por Xisco Bernal.
EL HERIDO

Para el muro de un hospital de sangre.

I

Por los campos luchados se extienden los heridos.
Y de aquella extensión de cuerpos luchadores
salta un trigal de chorros calientes, extendidos
en roncos surtidores.

La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo.
Y las heridas suenan igual que las caracolas,
cuando hay en las heridas celeridad de vuelo,
esencia de las olas.

Herido estoy, miradme: necesito más vidas.
La que contengo es poca para el gran cometido
de sangre que quisiera perder por las heridas.
Decid quién no fue herido.

La sangre huele a mar, sabe a mar y a bodega.
La bodega del mar, del vino bravo, estalla
allí donde el herido palpitante se anega,
y florece y se halla.

Mi vida es una herida de juventud dichosa.
¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente
herido por la vida, ni en la vida reposa
herido alegremente!

Si hasta a los hospitales se va con alegría,
se convierten en huertos de heridas entreabiertas,
de adelfos florecidos ante la cirugía
de ensangrentadas puertas.

II

Para la libertad sangro, lucho, pervivo,
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol camal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

dimecres, 27 de gener del 2010

Performance con Miguel Hernández(2)



Llamo a los poetas de Miguel Hernández.

(Adaptació per la performance de Xisco Bernal : entre parèntesi figura el que jo he afegit; entre corxetes el que he llevat del texte original).En negreta el texte que declame.


(Sras y Sres, esta noche más que nunca compañeros y compañeras, porque)

Entre todos vosotros, con Vicente Aleixandre
y con Pablo Neruda tomo silla en la tierra:
tal vez porque he sentido (un)[su] corazón cercano
cerca de mí, casi rozando el mío.

Con (vosotros me siento)[ellos me he sentido] más arraigado y hondo,
y además menos solo. Ya vosotros sabéis
los solo que yo voy, [por qué voy yo tan solo.
Andando voy, tan solos yo y mi sombra].

Alberti, Altolaguirre, Cernuda, Prados, Garfias,
Machado, Juan Ramón, León Felipe, Aparicio,
(Alfredo Aparicio, del que Hemingway dijo :”O es un genio o el mayor imbécil del siglo”, sólo escribió un poema en su vida de pocas líneas :

En Don Benito
hay dos rotondas,
una circular y otra redonda.

En don Benito
hay un bar de carretera
allí bebe una mujer
que la muerte espera.


y por supuesto, nada editado. Iba por las mesas de los grandes con un papel arrugado en el que anotaba y rectificaba su poema. Dicen que nunca se sentaba. Miguel lo coloca entre los grandes.)
Aparicio,
Oliver, Plaja, hablemos de aquello que deseamos [a .. ... que aspiramos]:
por lo que enloquecemos lentamente.
Hablemos del trabajo, del amor sobre todo,
donde la telaraña y el alacrán nos habitan.

Hoy quiero abandonarme tratando con vosotros
de la buena semilla de la tierra.
Dejemos el museo, la biblioteca, el aula
sin emoción, sin tierra, glacial, para otro tiempo.
[Yo sé que] en esos sitios (tiritaran)[tiritará] mañana
(nuestros corazones helados)[mi corazón helado] (entre los) [en varios] tomos.

Quitémonos el pavo real y suficiente,
la palabra con toga, la pantera de acechos.
Vamos a hablar del día, de la emoción del día.
Abandonemos la solemnidad.

Así: sin esa barba postiza, ni esa cita
que la insolencia pone bajo nuestra nariz,
hablaremos unidos, comprendidos, sentados,
de las cosas del mundo frente al hombre.

Así descenderemos de nuestro pedestal,
de nuestra pobre estatua. Y a cantar entraremos
a una bodega, a un pecho, o al fondo de la tierra,
sin el brillo del lente polvoriento.

Ahí está Federico: sentémonos al pie
de su herida, debajo del chorro asesinado,
que quiero contener como si fuera mío,
y salta, y (grita) [no se calla] entre las fuentes.

Siempre fuimos nosotros sembradores de sangre.
Por eso nos sentimos semejantes al trigo.
No reposamos nunca, [y eso es lo que hace](como el) sol,
y la familia del enamorado.

Siendo de esa familia, somo las sal del aire.
Tan sensibles al clima como la misma sal,
una racha de otoño nos deja moribundos
sobre la huella de los sepultados.

Eso sí: somos algo. Nuestros cinco sentidos
en todo arraigan, piden posesión y locura.
Agredimos al tiempo con la feliz cigarra,
con el terrestre sueño que alentamos.

Hablemos, Federico, Vicente, Pablo, Antonio,
Luis, Juan Ramón, Emilio, Manolo, Rafael,
Arturo, Pedro, Juan, Antonio, León Felipe.
Hablemos (del)[sobre el] vino y la cosecha.

Si queréis, nadaremos antes en esa alberca,
en ese mar que anhela (transparencias de ) ... ... [transparentar] los cuerpos.
Veré si hablamos luego con la verdad del agua,
que aclara el labio de los que han mentido.


dissabte, 23 de gener del 2010

Performance con Miguel Hernández(1)



Sras i Sres. esta noche podría decirles con Miguel Hernández :

“Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío :
claridad absoluta, transparencia redonda,
.........

No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.”

pero prefiero decirles "El Diálogo entre Pedro y Ana" que comienza :

Pedro : Yo, cuando quiero, no quiero
más que una cosa, y eterna.

Y preguntarme con

Ana : ¿Entonces porqué te vas?

Y responderme con

Pedro : Porque te quiero sin tregua.
Porque mi querer no acaba
en ti, mujer : que en ti empieza.
Yo te quiero hasta tus hijos
y hasta los hijos que tengan.
Yo no te quiero a ti sola :
te quiero en tu descendencia.
Porque te quiero me voy
camino de la pelea,
para que los hijos tuyos
y los hijos de las hembras
de tus hijos, reconozcan
una vida menos vieja,
menos injusta, más pura
que ésta que, como herencia
maldecida, han recibido
nuestras manos jornaleras.
¡Eh jornaleros del alba,
salid de vuestras viviendas,
salid de vuestros arados
y de vuestras barbecheras!
Venid conmigo a luchar
por los hijos que ahora empiezan
a moverse y a cavar
en las entrañas maternas.”

Del diálogo de Pedro y Ana.